Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2007:
Eduardo J. Pérez de Heredia Puente
 

Chen K’u: La Cerámica del Cenote Sagrado de Chichén Itzá
Estudio de los Fragmentos Cerámicos de las Exploraciones de los Años Sesentas

Breve Historia de las Exploraciones del Cenote

Figura 3. Abbot Brasseur de Bourbourg       Figura 4. Diego de Landa

La historia de las exploraciones del Cenote comienza muy lejos de Yucatán, con el descubrimiento de una copia del manuscrito de Diego de Landa por Brasseur de Bourbourg en 1862 en Madrid, quien lo publica en 1883.  Esta publicación tendría una importancia capital en el futuro desarrollo de la arqueología maya, a la vez que atrajo la mirada de los estudiosos hacia Chichén Itzá. Escrito hacia 1560 en España, por el que llegara a ser obispo de Yucatán, el documento menciona la posibilidad de que el Cenote Sagrado pudiera contener valiosos tesoros:

"en este pozo han tenido y tenían entonces costumbre de echar hombres vivos en sacrificio a los dioses en tiempos de seca, pensaban que no morían aunque no los veían más. Echaban también muchas otras cosas de piedras de valor, que tenían preciadas. Y así, si esta tierra hubiera tenido oro, fuera este pozo el que más parte de ello tuviera, según le han sido los indios devotos. Es pozo que tiene siete estados largos de hondo hasta el agua. El ancho de cien pies, y redondo y de una peña tajada hasta el agua que es maravilla. Parece que tiene el agua muy verde y creo lo causan las arboledas de que está cercado y es muy hondo. Tiene encima de él junto a la boca un edificio pequeño donde hallé ídolos a honra de todos los ídolos principales de la tierra, así como el Pantheón de Roma" (1983:127).

Este párrafo excitó la imaginación de los aventureros. El primero en intentar extraer objetos del Cenote fue el francés Desiré Charnay (1887:358), quien al parecer exploró el fondo en 1882 utilizando dos máquinas de Toselli de sondeo automático, pero abandonó el intento sin obtener ningún resultado (ver Folan, 1968).

La exploración de Thompson

Fue Edward Thompson el primero en arrancar (literalmente) objetos del Cenote. Tras una estancia en Yucatán de doce años, había sido nombrado Cónsul General de los Estados Unidos en Yucatán, y en 1894 compró la finca rústica Chichén, propiedad de los señores Delio Moreno Cantón, Leopoldo Cantón Freixas y Emilio García Fajardo, la cual comprendía la mayor parte de la zona arqueológica de Chichén Itzá, en la cantidad de 200 pesos. Para explorar el Cenote, él utilizó la técnica de dragado desde 1904 a 1907, siendo Stephen Salisbury y Charles P. Bodwitch sus principales promotores. De acuerdo a Tozzer, se levantó una grúa de mástil de 20 pies de altura y una pluma de 30 pies de largo al este del Baño de Vapor, siendo la draga una Harwood 1   en forma de cáscara de naranja (1957:195). Esta se conserva aún hoy en el Museo de Sitio de Chichén Itzá. Asimismo se construyó una pequeña plataforma al borde del espejo del agua y una balsa.

Figura 5. La Draga
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Figura 6. La Draga en el Museo de Sitio
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Figura 7. Depositando La Draga en la Balsa
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Posteriormente empleó el sistema de buceo con escafandra a partir de 1909, para lo cual contrató a un buceador griego. En 1911 abandonó la exploración. Parte de sus materiales fueron enviados al Museo Peabody, de la Universidad de Harvard, y al Museo Field de Chicago.

Este material enviado incluía un buen número de vasijas completas.

Otra parte se quedó en la Hacienda Chichén, la cual se perdió irremediablemente durante su incendio en los años veinte. Entre estos materiales perdidos se encontraba la colección de fragmentos cerámicos.

Figura 8. El Sistema de Buceo
Haga clic sobre la imagen para agrandar

El arqueólogo de origen alemán Teobert Mahler presentó una denuncia ante la Secretaría de Educación Pública, entablando un proceso de demanda por robo a la nación. Tras una batalla legal con las autoridades, la Suprema Corte de Justicia de México falló en 1944 a favor de Edward Thompson. Una vez establecida la legalidad de las colecciones, se comenzaron a publicar estudios especializados de algunos materiales, y finalmente, en 1992 se publicó el catálogo completo de estos ’tesoros’ de Thompson (Coggins, comp. 1992).

Tras varias décadas sin que se realizase ningún nuevo intento de explorar el Cenote Sagrado, salvo los planes de excavación de Cirerol Sansores (1935), Acosta (1954), y Espejo Evia (1954), los cuales no se llevaron nunca a cabo, en 1954 el Club de Hombres Rana de México organizó una expedición que tuvo escasos resultados por la escasa visibilidad de sus aguas.

En suma, la exploración de Thompson, independientemente de comprobar que el Cenote Sagrado contenía valiosos objetos prehispánicos, generó una gran controversia e importantes críticas acerca del método empleado para su extracción, y el destino de algunas piezas fuera de México creó una sensación entre muchos mexicanos de haber sido expoliados de su patrimonio. Aún hoy muchos recuerdan con rencor la exploración de Thompson.

En diciembre de 1959, y con ocasión del Quincuagésimo Octavo Congreso de Antropólogos Americanos, el Museo Peabody devolvió al Estado Mexicano noventa y cuatro piezas de oro, en un postrero gesto de buena voluntad.

La exploración de Piña Chan y Folan

A principios de la década de los años 60’s comienza la exploración del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que dirigió el arqueólogo Román Piña Chan. Esta se dividió en dos fases.

En la primera, del 12 de enero al 31 de marzo de 1961, se empleó la técnica del dragado por succión (air lift) y el buceo. El "air lift", que fue manejado por Norman Scott, consiste en una compresora situada sobre una plataforma flotante, con un tubo de succión de veinticuatro centímetros de diámetro y una manguera por donde la compresora inyecta aire en el fondo del agua. Al hacerse el vacío por la boca del tubo se impulsa hacia arriba cuanto encuentra y puede aspirar. Luego se deposita todo el contenido en la balsa de superficie y se examina el contenido.

Figura 9. Descenso a la Plataforma
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Figura 10. El Airlift sobre la Plataforma
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Esta técnica fue abandonada porque las piedras que cubren el fondo del cenote limitaban su actuación así como la de los buzos, y porque los objetos frágiles y huesos humanos se rompían al pasar por el tubo (Folan, 1967:42). Sin embargo, la experiencia obtenida permitió a Folan (1967) delinear el plan de desecado del Cenote que se realizaría después.

La segunda fase, en la que se abatió hasta cuatro metros el nivel del agua, se realizó desde septiembre de 1967 hasta abril de 1968 (Piña Chan, 1970). Dada la complejidad de este proyecto, los arqueólogos Román Piña Chan, William Folan, entre otros, trabajaron en colaboración con una serie de instituciones, técnicos, hombres de empresa, buzos y aventureros, entre los que destacan Pablo Bush Romero y el Club de Exploraciones y Deportes Acuáticos de México (CEDAM), Norman Scott, Kirk Johnson, las compañías Dow Chemical, Purex Corporation, el Hotel Mayaland, Barbachano Tours, etc.

Relata Piña Chan que "al abatirse el nivel del agua, quedó al descubierto una larga porción del contorno calizo del cenote, especialmente en el lado oeste, donde Thompson había formado una pequeña península para sus trabajos, y esta porción fue explorada con las mismas técnicas que una excavación en tierra" (Piña Chan, 1970:25, 28).

Figura 11. La "Peninsula" de Thompson
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Sin embargo, poca información se obtuvo de este área, dado que era principalmente producto del lodo desechado por Thompson. En esta ocasión se utilizó también el dragado por succión y el buceo, para explorar estratigráficamente el área debajo del baño de vapor (secciones S11 a S16). El agua, que había retomado su nivel al cesar el bombeo, fue clarificada con diversas substancias, permitiendo una visibilidad hasta 10 metros de profundidad.

Figura 12. Piña Chan durante la Excavación
Haga clic sobre la imagen para agrandar

Piña Chan, a propósito de la técnica empleada, menciona que: "puesto que la zona de derrumbe afectaba la forma de un medio túmulo en pendiente, se planeó ir cortándolo en secciones horizontales" (ibid. 1970:28). Tres capas son descritas por este arqueólogo:

  • Capa 1 – "Compuesta principalmente de numerosas piedras con bajorrelieves, así como esculturas entre las que destacaban: dos grandes cabezas de serpiente con restos de pintura, tres portaestandartes en forma de jaguares sentados, dos lápidas del tablero del Gran Juego de Pelota, entre otras."
  • Capa 2 – "Numerosos fragmentos de corteza, pertenecientes a cubetas o recipientes para sacar agua, fragmentos de cuerdas y cordeles, pedazos de telas carbonizadas, bolas de copal; pequeños platos trípodes pintados de azul y con copal en su interior; fragmentos de urnas con pintura directa sobre el barro, cuentas de jade, gran cantidad de huesos largos, costillas, vértebras, cráneos humanos, huesos de aves y de pequeños animales, algunos cascabeles y anillos de cobre, y varias vasijas completas, típicas de la época Mayapán en Chichén Itzá."
  • Capa 3 – "La tercera sección, más rica que la anterior, contenía más lodo y materiales depositados, y de ellos merecen ser mencionados: numerosas bolas de copal, dos banquitos de madera, fragmentos de guajes decoradas al fresco, mascaritas de madera, fragmentos de vasijas decoradas al fresco, sandalias de cobre y de oro, cascabeles de oro, plaquitas y cuentas de jade, numerosas vasijas completas de la época Puuc, plaquitas de pirita correspondientes a espejos, cráneos huesos humanos, laminillas de oro, etc."

Al llegar a esta capa se dio fin a la exploración, por la falta de fondos monetarios, aunque se comenzó a sondear el depósito siguiente, del cual se rescataron materiales similares y correspondientes principalmente a los fines del Horizonte Clásico (Piña Chan, 1970:38).

El edificio del baño de vapor y la plataforma adyacente en el lado sur del cenote fueron también excavados y restaurados durante esta exploración.

Desde estos trabajos, ningún nuevo intento de prospección arqueológica ha sido realizado en este cenote. Aunque algunos estudios de materiales han sido publicados, el conjunto permanece básicamente aún sin estudiar. El presente estudio es un intento de corregir esta situación.

Figura 13. Exploración por Buceo
Haga clic sobre la imagen para agrandar


Nota Final

  1. En realidad se trata de una draga Hayward estándar con cucharón de cuatro hojas (ver Folan, 1968, Nota 3).

Contenido  |  Próxima Página

Regrese al comienzo de la página