Chen Ku: La Cerámica del Cenote Sagrado de Chichén Itzá
Estudio de los Fragmentos Cerámicos de las Exploraciones de los Años Sesentas
Conclusiones
Hasta hace poco, nuestro conocimiento de la historia cultural del Cenote Sagrado, basado en estudios parciales de su cerámica, se reducía a dos grandes episodios temporales: el primero consistía en materiales del Clásico Terminal-Postclásico Temprano, incluyendo finos objetos rituales y de importación. El segundo, fechado durante el Postclásico Medio y Tardío mostraba un empobrecimiento en cuanto a la riqueza de los materiales, consistiendo principalmente de cajetes, sahumadores e incensarios cerámicos. La presencia de objetos en el Cenote Sagrado se debería a dos causas: la acumulación progresiva en una serie de ofrendas rituales, o bien a un espectacular acto de deposición como parte de un magnífico ritual de terminación (Brainerd, 1958; Piña Chan, 1970; Ball, 1992; Coggins, 1992).
El análisis cerámico que se presentó en este trabajo, realizado sobre la colección de fragmentos cerámicos de las exploraciones de los años sesenta, ha ampliado enormemente la secuencia temporal de uso del Cenote Sagrado, pues contamos con evidencia de toda la columna cronológica del sitio de Chichén Itzá, abarcando los periodos Preclásico, Clásico, Postclásico, Colonial y Moderno. Por lo tanto, contamos ya con una visión más cercana a la realidad histórica de uso del Cenote de los Sacrificios de Chichén Itzá. No solamente se ha ampliado nuestra visión temporal, sino que también se ha establecido la presencia de algunos tipos cerámicos que no habían sido encontrados anteriormente en Chichén Itzá. Por lo tanto, desde la perspectiva de la cerámica de Chichén Itzá, el análisis cerámico realizado ha contribuido enormemente a nuestro conocimiento.
Además, el material cerámico del Cenote Sagrado produjo, por primera vez, una colección cerámica claramente distintiva, que hemos fechado para el periodo Clásico Tardío, y que no había sido establecido previamente en Chichén Itzá. Estudios posteriores han confirmado este hallazgo, que coloca al periodo Clásico tardío como la época en que comienza el desarrollo urbano de la ciudad.
En cuanto al tema de la funcionalidad del Cenote Sagrado, el estudio de los fragmentos cerámicos presentado aquí provee de materiales para un entendimiento más cabal del papel del cenote en la cosmovisión de los habitantes del sitio a través de sus diferentes épocas.
Queda claro que siempre, y desde un principio, el Cenote Sagrado fue utilizado como fuente de agua, siendo esta su función básica y primordial, como ya fue notado por George Brainerd (1958). Más complicado resulta establecer las temporalidades y significado de su función ritual.
El Cenote Sagrado podría haber sido utilizado como depositario de ofrendas desde el Clásico Tardío. La muestra cerámica del horizonte Motul es una de las colecciones más importantes de su género, tanto por la cantidad como por la calidad de los objetos. Es difícil establecer las razones de los habitantes de Chichén Itzá para arrojar al Cenote esos materiales, únicamente con base a la cerámica. Es necesario, de acuerdo a los datos establecidos aquí, reclasificar los objetos no cerámicos de ese periodo, así como realizar un estudio iconográfico para esta época.
En el Clásico Terminal y Postclásico Temprano se da el mayor apogeo en cuanto a la deposición de objetos de gran calidad en las aguas del Cenote. Como se mostró anteriormente, la iconografía de este periodo se asocia con el dios Quetzalcoatl, y el Cenote Sagrado sería la última estación en el gran complejo ritual Guerra-Sacrificio al que está dedicada la gran nivelación de Chichén Itzá. Así entendemos al Cenote Sagrado como parte de un todo, y no como un caso ritual aislado.
Es muy difícil determinar si estos objetos fueron depositados en actos repetitivos o en una sola acción. En mi opinión una serie de actos repetitivos suena más razonable, pero la cuestión continúa abierta al debate.
El último gran periodo de actividad ceremonial en torno al Cenote Sagrado corresponde a los periodos Postclásico Medio y Tardío. Un decaimiento importante en cuanto a la calidad de los objetos se vio, quizás, acompañado de un giro en cuanto a su significado. En este caso, como se mostró en el apartado correspondiente, los objetos cerámicos no fueron arrojados al Cenote por los mayas, sino por el obispo Diego de Landa. Posiblemente durante la época colonial el cenote fue objeto de visitas y quizás de rituales relacionados con Chaac, el dios de la lluvia.
Considero que este trabajo aún no está terminado. Ciertos grupos cerámicos deben ser aún reexaminados, y en especial debe de realizarse el estudio de las vasijas completas, que se encuentran diseminadas por varios museos. Los futuros cambios a este reporte serán presentados puntualmente, con el fin de crear un debate en torno a este fascinante Cenote.
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