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Thomas Mark Shelby
 

Informe de las Investigaciones 1998-1999 sobre la Arqueología y la Iconografía de la Fachada de Estuco Polícroma de la Estructura N10-28, en Lamanai, Belice

El Proyecto Arqueológico Lamanai

Trabajos Anteriores

Hasta 1974, las investigaciones en Lamanai fueron como mucho esporádicas, con breves visitas realizadas por Thomas Gann, J.E.S. Thompson, William Bullard, y Thomas Lee. Antes del presente siglo, los últimos relatos del sitio fueron aquellos escritos por los sacerdotes españoles Fuensalida y Orbita (franciscanos), poco después de que los rebeldes mayas quemaran la iglesia en 1641 (Pendergast 1981).

En 1974, el Museo Real de Ontario (ROM, Royal Ontario Museum) comenzó un proyecto arqueológico en Lamanai bajo la dirección del Dr. David Pendergast, también del ROM.  El sitio fue elegido para llevar adelante estudios intensivos por varias razones. La primera tenía que ver con la presencia de una iglesia española del siglo dieciséis, lo cual indicaba una ocupación histórica (Pendergast 1981:29). La segunda era la presencia de gran cantidad de arquitectura monumental, lo que señalaba la presencia de una comunidad importante y numerosa durante el Clásico. De este modo, se esperaba que las excavaciones pudieran proporcionar informacón referente a ese extenso período de tiempo que era palpable para Lamanai (Pendergast 1981:31).

Las excavaciones se sucedieron hasta 1986, y varias áreas dentro del sitio fueron excavadas intensivamente, mientras que las estructuras importantes se estabilizaron y consolidaron. En 1979, la Dra. Elizabeth Graham, por aquel entonces Comisionada Arqueológica de Belice, se unió al proyecto y continuó en él hasta su conclusión. Entre 1974 y 1976 se mapeó la totalidad del sitio bajo la dirección del Dr. H. Stanley Loten, de la Universidad de Carleton, quien también actuó como el arquitecto del proyecto. En 1988, comenzó un programa de cuatro años de restauración y desarrollo, a cargo del gobierno de Belice.

En 1996, se iniciaron excavaciones menores en un sitio conocido como Lamanai Sur, un área residencial de élite cerca de tres kilómetros hacia el sur del sitio principal. Dichas excavaciones fueron dirigidas por el Dr. Herman Smith, conjuntamente con escuelas de campo operadas por el Centro Lamanai de Investigaciones de Campo (LFRC, Lamanai Field Research Centre), ubicado en la Posada de Frontera Lamanai, en Indian Church. Las excavaciones continuaron en Lamanai Sur a lo largo de 1997, y Smith fue reemplazado por la Dra. Elizabeth Graham, del ROM, como Investigadora Principal. A partir de 1998, las excavaciones realizadas por las escuelas de campo y los investigadores nuevamente se concentraron en el centro principal de Lamanai y en el sitio de la iglesia española. Me uní al proyecto en 1997 en carácter de estudiante de la escuela de campo, y he permanecido en el proyecto desde entonces. En 1998, a continuación de las excavaciones en las Estructuras N10-27 y N12-12, comencé a trabajar con la colección de estucos de la Estructura N10-28.

La Temporada de Campo 1998

Como el tiempo para revisar la colección estaba limitado a dos semanas, la tarea principal se concentró en separar todo aquello que pudiera encontrar en la bodega, para clasificar rápidamente las piezas por motivo, y para tomar notas generales y dibujar bocetos de las piezas más elaboradas. Básicamente, se trató de un reconocimiento exploratorio de la colección, que habría de proporcionar la información que hacía falta para que se decidiera si valía la pena llevar adelante nuevos análisis o no.

La bodega de Lamanai (véase Anexo 1) es una estructura de concreto relativamente pequeña, con un techo de metal y unas pocas ventanas, que alberga muchos de los artefactos que se recuperaron durante el Proyecto Arqueológico Lamanai del ROM.  Al igual que en muchas otras estructuras poco usadas en los trópicos, ésta se había transformado en el lugar de residencia de numerosos murciélagos. Después del derrumbe de la bodega original ocurrido en 1991, el Departamento de Arqueología construyó un nuevo edificio y trasladó las colecciones al mismo. Muchas de las piezas de estuco fueron apiladas en dos grandes bateas metálicas llenas hasta rebasar sus bordes, en una caja grande y pesada de caoba ubicada sobre uno de los estantes, y en dos cubetas de cinco galones. También se encontraron varias piezas sueltas, dispersas por las estanterías. Muchas de las piezas debieron ser limpiadas de polvo, tierra, dermatoesqueletos de escorpiones, y guano de murciélago.

Todas las piezas que se pudieron ubicar en ese momento en la bodega fueron trasladadas a la estructura contigua y prácticamente vacía del Departamento de Arqueología, y desplegadas sobre el piso y sobre las tres camas con marcos de acero, a fin de facilitar la clasificación (Figuras 1:9 y 1:10). Aproximadamente quince de las mejores piezas estaban en el museo, ubicado a unas pocas decenas de metros de los edificios del Departamento de Arqueología. Estas piezas también fueron trasladadas para su procesamiento. Si realizaron ilustraciones de campo, se hicieron mediciones de aproximadamente las veinte mejores piezas de la colección, y también se tomaron fotografías a color y en blanco y negro de algunos de los fragmentos.

Figura 1:9-Clasificación inicial de la colección de estucos en 1998.
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Figura 1:10-Clasificación inicial de la colección de estucos en 1998.
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En total, se procesaron alrededor de seiscientas piezas, la mayoría de las cuales fueron regresadas a la bodega sin numerar y/o sin clasificar. Algunas de éstas eran fragmentos no descriptivos de estuco, mientras que otras presentaban superficies terminadas, aunque eran demasiado pequeñas o ambiguas para poder ser clasificadas de alguna manera. Se pesó a granel en una balanza rudimentaria, y el peso aproximado de todo lo que pudimos encontrar fue de 483 libras.

La colección fue dividida en categorías generales, como por ejemplo bordes, formas antropomórficas, patrones de tocados, superficies planas pintadas, orejeras, y una categoría ubicua de objetos varios. Hacer una división por forma general y/o patrón fue el objetivo principal, y no el significado iconográfico. Se encontraron algunas piezas que hacían juego y se las unió nuevamente unas con otras. Vimos que algunas piezas eran similares a otras, pero no pudimos hacer coincidir las roturas. También notamos que por lo menos quince piezas estaban asociadas entre sí y representaban una figura que tenía un brazo extendido.

Se implementó un sistema de catalogación provisorio para usar como referencia en las notas de campo, y muchas de las piezas fueron numeradas por su número de lote y por un número único de artefacto. Se numeraron en total 176 piezas. El número de lote de las piezas de estuco que se recuperaron en 1981 y 1982 es LA 1103.  Todas las piezas fueron devueltas a la bodega dentro de nuevas bateas de plástico cubiertas con plásticos. Algunos de los trozos, además, fueron guardados en bolsitas para su mejor protección. El último día en el campo lo pasamos instalando aproximadamente treinta y ocho de las piezas mejores y más representativas en el museo, en las estanterías recientemente vaciadas.

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