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Thomas Mark Shelby
 

Informe de las Investigaciones 1998-1999 sobre la Arqueología y la Iconografía de la Fachada de Estuco Polícroma de la Estructura N10-28, en Lamanai, Belice

Procedimientos y Metodología

Como son muy pocos los estudios que se han realizado sobre fachadas escultóricas de estuco, y mucho menos lo que se ha publicado, el marco para abordar el procesamiento y análisis de esta colección se ha ido determinando, esencialmente, sobre la marcha. Durante la clasificación inicial en 1998, todos los fragmentos identificables, esto es, los que carecían de cualquier tipo de patrón que los distinguiera, fueron empacados. Los trozos más grandes fueron seleccionados por el sistema bastante elemental de patrones parecidos, sin ninguna referencia a la iconografía maya. Se diseñaron algunas categorías generales, como disco circular grande, disco circular pequeño, superficies planas pintadas, molduras, antropomórficos, diseños en rulo, bordes redondeados, bordes lisos, y piezas únicas. En ese momento, cuando todavía no tenía conocimiento de la existencia de otras bolsas con estucos, planeaba registrar, fotografiar y analizar cada pieza. Cada trozo de estuco debía recibir un único número de artefacto para las notas de referencias. Sin embargo, lo ocurrido durante la temporada de campo 1999 alteró notablemente este plan inicial de abordaje.

Con los cambios de la temporada de campo 1999, como ya se dijo, el proyecto cobró una dimensión mucho mayor, tanto en su escala como en su duración temporal. Como nos esperan varias temporadas de campo más, fue necesario diseñar un método de procesamiento y análisis, que resultara consistente desde el principio hasta el final.

Numerar cada artefacto con un único número quedó de lado debido a la logística. En última instancia, las piezas dentro de cada número de lote que sean lo suficientemente especiales como para tener su propio número pueden ser fácilmente recordadas y/o referenciadas. Todas las piezas que no son fragmentos no identificables serán numeradas con su número de lote sólo para rastrear cualquier intento de reconstrucción.

Los fragmentos no identificables serán separados por color, contados, pesados, y a continuación desplegados sobre una mesa para intentar medir un área aproximada de superficie terminada. Los fragmentos también se diferenciarán clasificándolos ya sea como planos, redondos/curvos, o curvados hacia fuera o curvados hacia adentro. Éstas y otras categorías permitirán hacer tabulaciones por números de lotes con fines comparativos, y posibilitarán varias aplicaciones de estadística.

Todos los pequeños fragmentos especiales se guardarán por separado en bolsitas de plástico. El grueso de los fragmentos no identificables se guardarán en grandes bolsas de harina para su almacenamiento permanente, puesto que en las cubetas de plástico no se mantienen bien en climas tropicales. Los elementos de recuadro, o los bordes, pueden ser diferenciados, y ello permitirá que se les practique un estudio de contexto y posible ubicación. Además, y en lugar de grandes cantidades de fotografías, los cortes transversales que muestran sus formas podrán ser más provechosos.

Los trozos más grandes con más detalles escultóricos serán registrados cuidadosamente, utilizando desde ilustraciones a escala hasta fotografías. Luego, los motivos de estas piezas serán estudiados en el marco de la iconografía maya. Para aquellas piezas que muestren una superficie decorada importante y algún mérito especial, se está desarrollando una base de datos para el manejo de los mismos. A fin de reducir el costo de las películas fotográficas, se usará una cámara diital para registrar la totalidad de las piezas, que estarán enlazadas a la base de datos como un apéndice reducido, y almacenado en dos medios electrónicos, CDs y grandes discos de almacenamiento. Sólo para las fotografías preliminares se usará película de 35mm durante toda la duración del proyecto.

Una vez registradas las piezas más significativas, la clasificación comenzará agrupando cada pieza con otra similar, y los nombres de las categorías estarán basados, en gran medida, en los elementos de la iconografía maya, en tanto y cuanto sea viable una identificación. Esencialmente, se trata de un rompecabezas a gran escala, que busca determinar las relaciones entre motivos, cuáles son las piezas que pueden ir juntas, y el guión narrativo general. Dada la naturaleza fragmentaria de la colección, además de los problemas de proveniencia, este ha sido y será un importante desafío.

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