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Thomas Mark Shelby
 

Informe de las Investigaciones 1998-1999 sobre la Arqueología y la Iconografía de la Fachada de Estuco Polícroma de la Estructura N10-28, en Lamanai, Belice

Observaciones Generales sobre Contexto, Estilo, y Fachadas Comparativas

La excavación de la fachada de estuco de la Estructura N10-28, sólo permite proporcionar una idea aproximada en cuanto a su apariencia y dimensiones originales. Sin embargo, las comparaciones con otros sitios pueden ser de ayuda en este proceso. Además, pueden hacerse varias observaciones de las excavaciones de los trozos de estuco. La primera es que la cantidad de fragmentos recuperados en proporción con el área de arquitectura es relativamente pequeña. Tomando en cuenta los daños y la destrucción de las piezas de estuco con la demolición y caída de la fachada desde la estructura, el volumen todavía sigue sin ser proporcional entre el tamaño del campo pictórico de la fachada y las piezas concretamente recuperadas. Puede ser que algunos fragmentos hayan sido retirados del lugar por razones desconocidas. De todos modos, es evidente que un porcentaje moderado de las piezas ha sido sacado del lugar o completamente destruído.

Con toda probabilidad, la fachada tenía un perfil más bien bajo, con salientes verticales que se elevaban a intervalos entre el ángulo y el centro de la estructura. Las dos salientes mencionadas en último término, debido a su importancia y ubicación, probablemente se elevaran a una altura mucho mayor que el resto de la fachada. Una fachada comparativa que se asemeja bastante en apariencia a la de N10-28 es la que se encuentra en Seibal, al oeste de Guatemala.

Esta fachada está ubicada en la Estructura A-3 (Figura 3:1), una pequeña estructura piramidal radial. La zona superior estaba decorada con esculturas polícromas de estuco, y su proyección vertical más alta se elevaba sobre los vanos de las puertas. La saliente central enmarcaba una figura importante, por lo general un ahau. Las esquinas, aunque no tan altas como la saliente vertical, hacían juego con las que se elevaban a mitad de camino entre el ángulo y la entrada central (Willey 1982).

La Estructura N10-28 de Lamanai es una estructura común con una entrada central y no una pirámide radial. Con toda probabilidad, la fachada sobre la entrada central tenía una gran saliente vertical, en base a las proporciones relativas de la hipotética zona superior y el tamaño y forma de la figura central identificada entre los fragmentos. Que haya habido una esquina y una saliente vertical a intervalos es algo meramente hipotético, pero es una posibilidad concreta, en base a los principios mayas de simetría arquitectónica. Para apoyar esto, el volumen de estuco recuperado en las Operaciones 1 a 4 refleja esta idea, con un gran volumen de fragmentos del área del ángulo, fluctuaciones a medida que se procede hacia el este, y luego un aumento hacia el final de la excavación, más cerca de la entrada. Esta no pasa de ser una observación sobre el volumen de las secciones excavadas en el frente de la plataforma.

Figura 3:1-Dibujo reconstructivo de la Estructura A-3 de Seibal y detalle de la fachada (tomado de Smith 1982:16).
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En la colección hay una amplia gama de pintura colorida. Decididamente, el color más frecuente es el rojo. También hay azul en una cantidad moderada de piezas. Se identificaron dos tonos de azul. El más común es un color claro, mientras que el otro es un azul maya intenso y brillante. Algunos de estos azules se encuentran en una misma composición, donde habitualmente el azul maya aparece dentro del color más claro. El tercer color que aparece con más frecuencia es el amarillo profundo, y este color parece ser casi privativo de los fragmentos relacionados con la imaginería de saurios.

Menos comunes son las dos tonalidades de verde, una de ellas un verde oscuro, opaco, y la otra, que parecería ser una combinación de turquesa o azul verdoso. El naranja y el blanco son más escasos. La pintura negra casi siempre se usa para delinear las formas contra un fondo de otro color contrastante, si bien el verde también se ha usado para este propósito en algunos pocos ejemplos. La totalidad de los pigmentos han sido mezclados con hematita especular, un material de especial importancia.

Parecería que la fachada tiene al menos dos capas distintas. La primera capa sólo está representada por unos pocos fragmentos pequeños. Casi todos estos fragmentos son de un rojo amarronado oscuro, aunque tienen algo de naranja, y no tienen la hematita especular. En algunos pocos trozos de los estucos más grandes, la capa antigua se hizo evidente al examinar la matriz del estuco en el costado del fragmento.

En cuanto al estilo, en base a imágenes comparables de otros sitios de las tierras bajas, la fachada parecería responder a los cánones artísticos del Clásico Tardío (Budet, comunicación personal). La fachada de estuco de la Estructura A-3 de Seibal, mencionada anteriormente, está muy cerca estilísticamente de la fachada de Lamanai. Muchas de las formas y motivos decorativos son idénticos, y el tratamiento de las figuras y de los seres sobrenaturales es similar, si bien no tienen los detalles pintados de negro que se ven en algunos de los ejemplos de Seibal (Willey 1982).

Además de la fachada de Seibal, la fachada de Lamanai se asemeja un tanto a la forma y al estilo de una fachada de estuco de la Estrauctura E-7 1ª. de Altun Ha (Pendergast 1985:94). Estos dos ejemplos de Seibal y Altun Ha son ambos del Clásico Terminal. Pendergast (1986:231) cree que la aparición de fachadas con fuertes contenidos iconográficos en ambientes no templarios puede, en las tres instancias, representar una nueva declaración de valores religiosos a un nivel más personalizado, tal vez como parte de una retracción ante a las revueltas que afligieron a muchos sitios de las tierras bajas del centro y del sur. La fachada de Lamanai podría indicar el surgimiento de una práctica religiosa semipública, relacionada con lo residencial, en los comienzos del Clásico Terminal; en Lamanai, al contrario que en los otros dos sitios, tales prácticas pueden haber sido un elemento de la exitosa prevención del colapso del Clásico.

Otra fachada con similitudes de motivos y decoraciones, aunque con diferencias en lo temporal y espacial, es la Estructura 1-sub de Dzibilchaltún, al igual que con fragmentos de otras estructuras de este sitio (Coggins 1983). Dentro de Belice, también aparecen similitudes en fragmentos de fachadas de estuco de las Estructuras A8 y C4 de San José (Thompson 1939), y de la Estructura A-11 de Xunantunich (MacKie 1985).

En cuanto a los fechamientos, mientras que en general se han respetado los cánones artísticos del Clásico Tardío, esta fachada ha sido fechada arqueológicamente para el Clásico Terminal (Pendergast 1985:94). Tenemos por cierto que la destrucción de la fachada tuvo lugar durante esa época, porque este último año, mezclada con los escombros de la demolición, se recuperó una vasija polícroma del Clásico Terminal (LA 1289/1290/1291/1). Estamos razonablemente seguros de la fecha de estos eventos relacionados con la Estructura N10-28, salvo por una excepción crítica: la fecha de su construcción inicial.

Con respecto a la hipótesis de que la Esctructura N10-28 pueda haber sido el Popol Na, o casa del concejo de Lamanai, nos está faltando el motivo de estera que se requiere para identificar una estructura como tal, a diferencia de lo que ocurre en la Estructura 10L-22 en Copán y en la Casa del Gobernador en Uxmal (Sharer 1994:329, 632). Sin embargo, hay distintos factores que podrían apoyar la idea que esta estructura pudo haber sido asiento del poder en Lamanai: (1) que la plaza N10-3 es la única área que se conoce en Lamanai como residencial para la élite o administrativa, (2) que la Estructura N10-28 es la única estructura de este grupo que tiene una decoración elaborada en su zona superior, de la naturaleza y escala de la que nos ocupa, y (3) con un contenido narrativo relacionado con el poder y la autoridad real.

En suma, se ha encontrado una amplia gama de motivos y formas decorativas dentro de este corpus. Si bien ésta no ha sido más que una discusión preliminar, es evidente que la fachada de N10-28 representó una obra muy compleja de arte escultórico y pictórico. Muchas de estas formas son muy elaboradas, y están complementadas con pinturas delicadas y finura de líneas, todo lo cual se hace aparente en muchos de los fragmentos.

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