Informe de las Investigaciones 1998-1999 sobre la Arqueología y la Iconografía de la Fachada de Estuco Polícroma de la Estructura N10-28, en Lamanai, Belice
Anexo 1: Mejoras Generales en la Bodega de Lamanai
Durante la temporada de campo 1999 en Lamanai, descrita en este informe, se recuperó un volumen de material cultural más grande de lo anticipado. Buena parte de dicho material consistió en fragmentos de estuco. Esto se debió sobre todo a las modificaciones en el diseño de la investigación original, discutido en la Sección 1. Esta expansión de las excavaciones puso de manifiesto la necesidad inmediata de un almacenamiento adecuado para los fragmentos escultóricos. Idealmente, estos fragmentos deberían poder guardarse sueltos sobre estantes, y no en sacos de harina donde las piezas se dañan con más facilidad como consecuencia del movimiento, etc. Sin embargo, estas estanterías deberían estar almacenadas en un entorno seguro.
La bodega de Lamanai es una estructura de concreto de dos habitaciones. La habitación del lado más pequeño fue usada anteriormente para guardar los viejos equipos de las excavaciones del ROM. En la habitación más amplia es donde se guardan los artefactos recuperados durante las excavaciones del ROM. Esta habitación tiene estanterías a lo largo de todo el espacio disponible de paredes, con la excepción de una, y también tiene una estantería individual en el centro de la habitación. Se nos dio autorización para despejar la habitación más pequeña y utilizar las estanterías preexistentes que estaban contra una de las paredes. Esto se hizo así, y en estas estanterías ubicamos las piezas de estuco más elaboradas. Se le presentó a FAMSI una solicitud de fondos de emergencia via fax, desde el sitio, para solventar la construcción de más estanterías y cerramientos para la bodega, a fin de mantener alejados a los murciélagos. El guano de murciélago es un acidógeno fuerte que podría dañar las superficies de estuco, de modo que la eliminación de los murciélagos de la bodega era de suma importancia.
En diciembre de 1999 regresé a Lamanai para implementar estas medidas de emergencia, y encontré que la habitación pequeña una vez más estaba siendo utilizada para guardar los equipos del DOA. El DOA recibió recientemente dinero del IDB para desarrollar sitios para el turismo. Como resultado de las mejoras que estaban realizando en las instalaciones, necesitaban ese lugar para guardar los equipos. Después de reunirme en Belmopán con los funcionarios del DOA, se eligió una ubicación alternativa a lo largo de la pared vacía que quedaba en la habitación más grande. Se contrataron trabajadores que comenzaron a trabajar en la bodega. Como consecuencia de la nueva ubicación de estas estanterías, la habitación grande de la bodega tuvo que ser limpiada y reorganizada. Las estanterías que se construyeron son bastante profundas, y debían proporcionar suficiente espacio de almacenamiento para la colección de estuco. Sin embargo, las estanterías ahora están ubicadas en la habitación más grande, donde hay más tráfico y actividad, lo que la hace menos segura que la habitacion más chica. Como respuesta a esta nueva situación, durante la próxima temporada de campo se usarán cajones grandes de embalaje y material para empacar archivos, para guardar los fragmentos más frágiles.
La madera se consiguió en Indian Creek, uno de los numerosos asentamientos de menonitas en el área. Los implementos de ferretería se consiguieron en Blue Creek, Shipyard, y Orange Walk. El tipo de madera que se usó fue caoba, para garantizar su longevidad y eliminar la amenaza de las termitas. El cerramiento a prueba de murciélagos que se usó fue un cerramiento flexible y delgado. El principal trabajador que se contrató es uno de los mejores carpinteros del pueblo, e hizo un excelente trabajo. Los huecos entre la madera y el material del techo se sellaron con una espuma expandible y selladora de látex que fue traída de los Estados Unidos y que apliqué yo mismo.
Debido a diversos factores, no pude prolongar mi estadía para supervisar esta protección contra los murciélagos. Hice arreglos con los dos trabajadores, dejé los fondos necesarios para cubrir cualquier elemento que hiciera falta comprar, y dejé el dinero de los salarios en manos de colegas arqueólogos del Centro de Investigaciones de Campo de Lamanai. La tarea ha sido completada y la bodega ahora se verá, esperamos, libre de murciélagos. También se hicieron algunas mejoras generales, una tarde en que se podaron algunas ramas molestas y se cubrió con grava la superficie en torno a la entrada de la bodega.

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