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Investigaciones en Piedras Negras, Guatemala: Temporada de Campo 1999
Entre los Reyes del Río: Investigaciones Arqueológicas en Piedras Negras, Guatemala
Stephen D. Houston, Héctor Escobedo, Richard Terry, David Webster, George Veni, y Kitty F. Emery
Programa del Trabajo de Campo para 1999
Al igual que en años anteriores, la temporada de campo comenzó a fines de marzo con la construcción del campamento y el transporte por el río de varias toneladas de alimentos y equipos. La vigilancia en Piedras Negras, que se encuentra justo al otro lado del inestable estado mexicano de Chiapas, había mejorado durante nuestra ausencia. La armada guatemalteca había instalado un grupo de especialistas militares (paracaidistas) en El Porvenir, a una hora de marcha hacia el noreste. En el interín, su presencia y los continuos patrullajes habían rápidamente puesto fin a las incursiones de los milperos de la aldea de Corregidora Ortiz, ubicada en la frontera mexicana. En el lapso de una semana se construyó el campamento en la misma ubicación que tuvo el año pasado, pero esta vez con materiales nuevos: las enormes lonas y las tiendas de campaña autoportantes hicieron que no fuera necesario desmontar demasiada vegetación en el lugar. A continuación comenzaron las excavaciones. Houston retomó sus excavaciones en la Acrópolis, como así también Charles Golden y un nuevo miembro femenino del equipo, Mónica Pellecer; más tarde, a Houston se le unió Ernesto Arredondo en calidad de asistente principal. El propósito de estas investigaciones radicaba en descubrir la naturaleza de las superposiciones arquitectónicas desde la roca madre hasta las últimas etapas de la Acrópolis. El objetivo más amplio era el de terminar un estudio abarcativo de ésta, una de las construcciones artificiales más elaboradas de la región maya. En general, este trabajo tuvo que ajustarse a los pocos espacios que la Universidad de Pennsylvania dejó sin perturbar, o se abstuvo de estropear. Para la próxima temporada, el proyecto habrá de rellenar tantos de estos pozos como le sea posible, especialmente en la Plaza 2, centro de las actuales tareas de consolidación.
En el Grupo Sur, Escobedo y su asistente, Marcelo Zamora, se dirigieron a la Pirámide R-5, una estructura explícitamente señalada por sus glifos como el muk, o entierro, del Gobernante 1. Aquí parecía darse una oportunidad ideal para unir los registros histórico y arqueológico de Piedras Negras, en la coyuntura clave entre los períodos Clásico Temprano y Tardío, y en un momento en que el Grupo Sur perdía su preeminencia como centro ritual de la ciudad. Una construcción todavía más antigua, el complejo de palacio del Clásico Temprano enterrado debado de la Plaza del Grupo Oeste, fue nuevamente explorado por Lilian Garrido por medio de zanjas en forma de ranura. Mark y Jessica Child examinaron todos los baños de vapor que habían quedado sin estudiar de temporadas anteriores, entre ellos las Estructuras J-17, N-1, y O-4, junto con los edificios subordinados O-3 y P-6. Mark Child nuevamente actuó como Director de Campo, con toda la responsabilidad de la difícil logística de trabajar en Piedras Negras. Christian Wells y Luis Romero continuaron a partir de las anteriores excavaciones de Wells y Nancy Monterroso, con el desmonte y apertura de zanjas en las Estructuras R-18, R-31, y U-16. Los primeros dos edificios se encontraban en las adyacencias inmediatas de un cementerio del Clásico Tardío alrededor de la Estructura R-20 (Houston et al., 1999: Figura 4). Esto, junto con la presencia de un sustrato del Clásico Temprano, motivó que se limpiaran completamente sus terrazas inferiores y que se penetrara en sus componentes más antiguos. La Estructura U-16 fue el único edificio de este grupo que quedó sin excavar en 1998. Wells lo despejó completamente de su sobrecarga y abrió una amplia trinchera en su eje norte-sur.
Para mediados de la temporada, en todas las operaciones se trabajaba a pleno. En los llamados "cuartos para la servidumbre", el sector N/O del asentamiento abajo de la Plaza del Grupo Oeste, James Fitzsimmons excavó dos estructuras, la N-7 y la N-10, y terminó la temporada investigando un edificio enigmático y en ruinas, el O-17. Por medio de pozos de prueba, Alejandro Guillot había dado, en forma fortuita, con concentraciones fértiles de entierros en criptas, muros del Clásico Temprano, y cachés, en el patio de un grupo dominado por la Estructura C-13. La detección del probable panel de un entierro y de un montículo en el oriente, ambos indicativos de una función mortuoria, llevaron a la excavación de un entierro, que fue en su mayor parte cavado y registrado por Zachary Hruby y René Muñoz. Entretanto, Webster y Amy Kovak excavaron dos grupos hacia el sur, como parte del estudio de un "barrio" o "comunidad" que estaba basado en estudios anteriores y más extensos realizados durante las temporadas 1997 y 1998 (Webster y Kirker, 1997; Webster et al., 1998). Este trabajo contó con la ayuda de Zachary Nelson y sus mapeos asistidos por computadora, los cuales establecieron por primera vez las elevaciones absolutas en las zonas de la periferia. Nelson también se concentró en la zona sudeste de Piedras Negras propiamente dicha, de la cual se sabe contiene muchos grupos de montículos que hasta el momento no han sido mapeados.
De manera simultánea, Jacob Parnell, con la asistencia de Fabián Fernández y Benjamín Crozier, perfeccionaron el proceso de prospección de fosfatos y muestreo de metales pesados que ya había sido comenzado en temporadas anteriores, y tomó un total de 1217 muestras. En el grupo de montículos bajos al sur de la Estructura C-10, Parnell tuvo mucho éxito al predecir la ubicación de ricos basurales y entierros humanos (Figura 1). Algunas áreas en la periferia y en la Acrópolis (Operación 46) también fueron cuadranguladas y estudiadas, con resultados positivos que representan un buen presagio para el uso sistemático de este procedimiento en el futuro. Emery Elmer flotó cientos de muestras de tierra caída durante las excavaciones, nuevamente con un excelente recupero de restos de plantas carbonizadas, huesos de pescado, objetos líticos, y artefactos pequeños. Se describieron diez perfiles de suelos ubicados dentro de Piedras Negras y en sitios rurales fuera de los límites de la ciudad, y se tomaron muestras de cada uno de los horizontes. Las propiedades de los suelos habrán de ser caracterizadas y se determinarán las designaciones taxonómicas en el Laboratorio de Análisis de Suelos de Brigham Young. Como proyecto lateral, se había incluído la investigación de una cueva o abrigo rocoso que estaría a cargo de Pierre Robert Colas, quien excavó en tres áreas: la llamada "Cueva de Maler", la Cueva de Alberto ubicada 2 km al sur de Piedras Negras, y Actun Yuch'ib, que miraba hacia la Plaza del Grupo Noroeste. Para mediados de mayo, todas las operaciones se dieron por terminadas. Los grupos de trabajo rellenaron las operaciones abiertas, y luego plantaron en las áreas nuevamente rellenadas palmeras de xate.
El proyecto Piedras Negras continuó con su compromiso de consolidación. Nuestro firme objetivo radicaba en seguir un programa conservador que rescatara la mampostería aún en pie y en situación de deteriorarse y, allí donde estuviera justificado, restaurar secciones limitadas del muro adyacente. Durante esta temporada centramos nuestros esfuerzos en la Estructura J-11 de la Acrópolis. Las raíces habían desmantelado y debilitado dos bóvedas que habían sobrevivido, y varios muros que se inclinaban peligrosamente. Con la vana esperanza de encontrar entierros, los excavadores de la Universidad de Pennsylvania habían agujereado dos banquetas, y arrojado relleno en todas las direcciones. Bajo la supervisión de un maestro albañil, ocho especialistas trabajaron con los desechos dejados por la Universidad de Pennsylvania, y separaron las piedras de construcción del yeso degradado. Mientras limpiaban la basura dejada por Pennsylvania dentro de la Estructura J-11, comenzaron con la ardua tarea de transportar cientos de litros de agua desde el río para guardar en tanques de almacenamiento en la Plaza (fueron necesarias dos bombas y 400 m de tuberías, debido a la altura en que se encontraba la Acrópolis por sobre el Usumacinta). Mientras que los miembros del proyecto tomaban fotografías de la mampostería en pie, los trabajadores mezclaban el yeso degradado y la tierra con un cemento ligero. (El maestro albañil sospechaba la presencia de otros aglutinantes orgánicos en el mortero original). Siguiendo las prácticas de costumbre, todo el mortero descompuesto fue removido y las piedras inestables reforzadas. Las piedras que se recuperaron de los desechos dejados por la Universidad de Pennsylvania fueron nuevamente puestas en orden y cuidadosamente colocadas para que rodearan y protegieran las bóvedas en peligro. Los muros inclinados tuvieron que ser marcados, desarmados y vueltos a construir sobre un correcto plano vertical. Para finalizar, las banquetas se rellenaron con piedras, se nivelaron, y se cubrieron con 5 cm de yeso, dejando las superficies originales bien marcadas. En ningún caso se talaron los árboles grandes -Piedras Negras se encuentra dentro de una reserva biosférica-, pero los árboles que quedaron en J-11 deberían evitar el rebrote de las plantas más pequeñas que se despejaron durante la consolidación. Durante el próximo año, esperamos poder completar el trabajo en este edificio, consolidar J-9 justo del otro lado del patio, y remover las montañas de relleno semejantes a cajas que dejó la Universidad de Pennsylvania, y que todavía obstruyen el movimiento en la Plaza 2.
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