Lexicografía y Morfología Xinka
Planificación e implementación del proyecto
El proyecto fue diseñado como un emprendimiento conjunto con el COPXIG (Consejo del Pueblo Xinka de Guatemala), cuerpo representativo oficial de la comunidad xinka de Santa Rosa. El COPXIG, que ya había comenzado a reunir datos sobre el idioma por su propia cuenta, se mostró muy interesado en una cooperación de esta naturaleza. El papel que debía jugar el COPXIG dentro del proyecto consistía en buscar hablantes, establecer contactos con informantes potenciales, y proporcionarme alojamiento durante el trabajo de campo. A cambio de dicha ayuda, el COPXIG recibiría los datos analizados y los resultados de la estructura gramatical del idioma, que para ellos estaban perdidos.
Se consideró que la cooperación con el COPXIG presentaba distintas ventajas. Debido a las conexiones y lazos que tienen los miembros del COPXIG con gentes influyentes de muchas comunidades rurales dentro del área de investigación, la búsqueda de informantes podía resultar eficaz. Como ya se había observado una cierta falta de voluntad por parte de algunas personas para dar información sobre su lengua y su cultura, se esperaba que los hablantes potenciales se mostraran menos reticentes a tener tratos y a trabajar con el COPXIG que con una investigadora extranjera, y que tal cosa garantizaría la aprobación del proyecto por parte de las gentes del lugar.
En el curso del proyecto se planificaron dos períodos de investigación de campo. La primera campaña tuvo lugar en febrero/marzo, y la segunda estadía en el campo se programó para principios de la estación seca, en octubre/noviembre. En el interín, el material documentado se revisó y analizó parcialmente. Las preguntas e ideas que surgieron como primeros resultados, fueron controladas una vez más con los informantes durante el segundo período de trabajo de campo.
El COPXIG debía establecer contacto con informantes potenciales antes de mi llegada, pero poder ubicar hablantes de xinka resultó una tarea más difícil de lo que se había creído en un principio. El triste hecho de que dos ancianas con las que el COPXIG deseaba que yo trabajara ya habían fallecido cuando yo llegué una de ellas en noviembre de 1999, la otra en enero del 2000, limitó el número de informantes disponibles. Otro hablante a quien no habíamos conocido personalmente en el primer período de trabajo de campo y que estaba dispuesto a trabajar con nosotros durante la segunda campaña de campo, falleció dos semanas antes de mi llegada. Según el COPXIG, sólo de Guazacapán y Chiquimulilla se conocían varias decenas de hablantes. Algunos ya habían sido contactados por miembros del COPXIG y las entrevistas habían sido concertadas. Sin embargo, cuando en el mes de febrero comencé con las entrevistas, no tardé mucho en darme cuenta de que la mayoría de los ancianos a quienes se consideraba conocedores del idioma de antes sólo podían reproducir un número muy reducido de palabras, y casi siempre de manera muy deficiente.
El error de concepto del término "hablante" afectó sustancialmente el proyecto de investigación, y nos llevó a cambiar nuestro foco para concentrarnos, en cambio, en la búsqueda de informantes. En Chiquimulilla fue absolutamente imposible detectar ningún hablante, y la búsqueda entonces pasó a estar concentrada únicamente en el municipio de Guazacapán.
Durante el trabajo de campo permanecí con los miembros del COPXIG en Chiquimulilla, trasladándome a las aldeas de los alrededores para tratar de localizar informantes para las entrevistas. La totalidad del trabajo lingüístico, me refiero a las entrevistas, fue llevado a cabo en el municipio vecino de Guazacapán, al que se puede llegar con facilidad por medio del transporte público. Para las demás excursiones que se organizaron a fin de extender la búsqueda de informantes hasta aldeas más alejadas, como Santa María Ixhuatán, se rentó una pick-up particular (con su chofer).
El primer período de investigación de campo (febrero/marzo):
Durante el primer período de trabajo de campo, encontramos ocho informantes, con los cuales trabajamos. Solamente tres de ellos pueden ser considerados hablantes. Un cuarto informante contribuyó a la investigación lexicográfica debido a que recordaba detalles muy amplios del léxico, pero carecía de la capacidad para hablar fluídamente el idioma, y por lo tanto, no se lo podía considerar un hablante. Los otros cuatro informantes sólo tienen conocimiento de unos pocos y sencillos detalles del léxico y tampoco tenían capacidad alguna en el manejo del idioma.
En lo que respecta a los tres que hablaban con fluidez, sólo dos, en realidad, aportaron información valiosa. A una anciana de más de 90 años ya se la encontró en un estado de confusión mental que no nos permitió entrevistarla. El segundo hablante, de 72 años de edad, ocupado con sus labores agrícolas y mostrándose reticente a compartir sus conocimientos del idioma con extranjeros, nos concedió un tiempo máximo de una hora semanal para realizar las entrevistas. Sólo con el tercer informante, que tenía 88 años y un estado de salud muy precario, fue posible trabajar en forma regular y efectiva.
El segundo período de investigación de campo (octubre /noviembre):
Durante el segundo período de trabajo de campo se dedicó una cierta cantidad de tiempo a controlar una vez más las formas y frases documentadas durante la primera estadía en el campo con los dos informantes principales. Como la COPXIG ha tenido dificultades en localizar más informantes, se invirtió todavía más tiempo en la búsqueda de otros hablantes. Si bien en el área de Guazacapán fue posible encontrar cuatro hablantes más, ninguno de ellos podía o deseaba colaborar con el proyecto. Varias excursiones más por los alrededores resultaron infructuosas en cuanto a obtener información adicional sobre hablantes.
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