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Criterios de Restauración Arquitectónica en el Area Maya
Estabilización o consolidación
Al trabajo de hacer estable un monumento, fortaleciéndolo, se le llama consolidación. Sin embargo, este término puede confundirse con un tipo de intervención que intenta volver más duros los materiales deteriorados mediante el uso de sustancias sintéticas. Para evitar confusiones, utilizaremos aquí la palabra estabilización, que puede definirse como las acciones tendientes a devolver a los elementos debilitados, su capacidad estructural o eficiencia de sustentación.
Es por todos conocido el hecho que los restos de monumentos antiguos en estado ruinoso, y especialmente los que quedaron convertidos en montículo, como buena parte de los monumentos arqueológicos, adquieren equilibrio y estabilidad con el medio circundante. Esto se evidencia mayormente en aquellos que han permanecido enterrados durante siglos bajo sus propios escombros, o bajo el abrigo de la selva tropical. El problema es que el deterioro puede empezar inmediatamente después de exponerlos a un ambiente distinto, y su liberación o simplemente la deforestación o tala de los árboles circundantes, hará que el proceso se active.
Aparte de lo anterior, las fallas estructurales que causaron su estado ruinoso también se reactivan durante los trabajos de liberación. De allí la importancia de trabajar en equipo, anteponiendo la seguridad del valor cultural, y colateralmente, el de las personas que intervienen. En casos de desplomes severos, por ejemplo, un apuntalamiento sencillo con los materiales que podamos tener a nuestro alcanza, como madera, hierro, piedras, tablones, etc., es esencial para evitar pérdidas. Pero si ello fuera técnicamente imposible, es muy sencillo dejar el escombro mismo como estabilizador, para intentar liberarlo en otro momento con el auxilio de un experto.
Un apuntalamiento correcto y hecho a tiempo permitirá que la investigación arqueológica continúe sin interrupciones, posibilitando esperar un momento más propicio para realizar trabajos formales, tanto para finalizar la investigación, como para conservar los restos materiales estabilizándolos de acuerdo con las posibilidades y los métodos más apropiados. Para tal fin, podemos poner en práctica métodos como los que siguen:
Rejuntados
La pérdida de los recubrimientos, como son los estucos y argamasas de cal en forma de revoques o aplanados, además de los años de abandono y ruina, colaboran al deterioro de los aglutinantes del aparejo. Los morteros originales, especialmente los que se encuentran en rellenos y núcleos en la mayor parte de los sitios del mundo maya, son arcillas arenosas o tierras calizas. Éstos se transforman y deterioran por la contaminación con materiales orgánicos las raíces, los insectos, los pájaros, y los mamíferos pequeños. No se trata de un daño muy profundo, y tampoco necesariamente implica una inestabilidad estructural; sin embargo, por tratarse de materiales contaminados, constituyen un foco de infección y posible inestabilidad futura.
APAREJO: Arquit. Forma o modo en que quedan colocados los materiales en una construcción; en especial, los sillares o ladrillos de un muro.
(Diccionario, Enciclopedia Salvat)
La tarea de rejuntar consiste en eliminar el material contaminado con el auxilio de un gancho de hierro delgado y largo, que se utiliza para limpiar las juntas lo más profundamente posible, para luego sustituir ese material contaminado por un aglutinante moderno mucho más estable, limpio y estrictamente compatible con los materiales originales. Para tal fin, no basta con la cuchara normal de albañil sino que es necesario contar con una herramienta adecuada (hay espátulas especiales) que permitan la introducción del material nuevo dentro de las juntas vacías, sin manchar ni dañar los sillares que buscamos proteger.
Rejuntar no siempre es necesario, pues de hecho existen excepciones donde los constructores mayas utilizaron argamasas de cal de la más alta calidad, y donde los aparejos, particularmente los muros de contención finales o muros de carga, son tan fuertes y estables que no ameritan ningún trabajo de rejuntado. Esta condición debe evaluarse cuidadosamente durante los trabajos de liberación, a fin de establecer si el tratamiento procede o no.
Resanes
Los resanes son pequeñas reparaciones en los estucos o aplanados, e implican la fijación de partes en proceso de desprendimiento: relleno de grietas, pequeños complementos de carácter estético, etc. Esta clase de trabajo cuenta con técnicas propias, tanto para la aplicación de primeros auxilios como para la preparación de los materiales y su aplicación. Conviene contar con la asistencia de un especialista que atienda todos los problemas relacionados con bienes muebles o con los artefactos que se colecten durante la investigación, puesto que la responsabilidad de conservar no termina con el edificio, o el yacimiento, sino que también incluye a todos los artefactos u objetos allí localizados.
Embono o embone
La palabra "embono" viene del italiano y significa mejorar alguna cosa. Con este término nos referimos a una forma de estabilización, que se lleva a cabo mediante la aplicación de un relleno rústico compuesto de piedras y aglutinantes iguales o similares a los originales, que luego se integran a los rellenos y núcleos antiguos en las áreas destruídas, y tiene por objeto recuperar su capacidad estructural. No debe confundirse con los rellenos originales.
Los embones son particularmente útiles para reforzar y proteger partes superficiales expuestas a las aguas de lluvia, y su objetivo, aparte de fortalecer y estabilizar, radica en desalojar las aguas de lluvia en el menor tiempo posible, evitando así filtraciones que podrían ser dañinas para la conservación. Es más, nos ayudan a dar ciertos acabados a las partes superficiales que por una u otra causa deben permanecer rotas, o con faltantes. Sin embargo, en la práctica hay que tener cuidado de no abusar de este material haciendo grandes complementos, puesto que en abundancia puede llegar a ser antiestético.
Muros desplomados
Cuando en las construcciones coloniales vemos que un muro de carga se ha desplomado, a veces es posible jalarlo o empujarlo para que recupere la plomada. Es una práctica bastante conocida en este tipo de arquitectura, pues normalmente estaremos ante un muro que será una unidad compacta y firme por tener una argamasa de cal de la mejor calidad. Este permite que se lo pueda regresar a su posición aplomada, sin que los ladrillos o piedras que lo componen se separen. Cuando nos encontramos con un caso similar en la arquitectura prehispánica, la factibilidad de regresar los muros a su posición original es alta, aunque lo habitual será encontrar aglutinantes débiles, abundantes grietas y fuertes curvas descritas en la sección transversal (Figura 1 y Foto 51, abajo), lo cual hará que en tal caso la tarea resulte difícil o imposible de llevar adelante.

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De cualquier manera, será mejor que una situación de este tipo sea tratada por un restaurador con experiencia en estructuras mayas, pues de lo contrario, el intento podría resultar fatal. Recordemos que hablamos de dos tipos de construcción muy diferentes, no solamente en cuanto a la forma sino también a la estructura y los materiales de construcción utilizados.
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