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Criterios de Restauración Arquitectónica en el Area Maya
Tikal
En agosto de 1967 tuve el privilegio de dibujar un 50% de un friso extraordinario (Figura 3), al cual como protección se le había colocado un techo de lámina. El caso es que mientras dibujaba, pude comprobar que las partes protegidas por el techo, donde no caía agua de lluvia, estaban degradándose rápidamente y transformándose en un polvo blanco. Lo inexplicable es que las partes mojadas por la lluvia, supuesto enemigo número uno, se veía en perfectas condiciones aunque un tanto coloreadas por la microflora, mientras que las partes secas, protegidas por el techo laminado, eran las que más se habían visto afectadas por el fenómeno de degradación.
En vista de este fenómeno, tan llamativo, la Universidad del Estado de Pennsylvania, bajo cuya responsabilidad se encontraba el sitio en aquél momento, tomó la decisión de reintegrar el muro que se había desmontado para liberar el friso, y lo cubrió nuevamente, protegiéndolo en forma definitiva.
Casi en forma simultánea, y durante la liberación de la Estructura 5D-33, 2°, me tocó liberar y documentar el mascarón del oeste (Figura 4). La finalidad de esta excavación radicaba en exhibir los mascarones antiguos, colocándoles un techo de láminas de fibra a fin de que pasara luz suficiente como para que los turistas pudieran tomar fotografías. Igual tratamiento se dio a otro mascarón que había sido previamente localizado en la fachada sur de la Estructura 5D-22. El fenómeno de degradación que ya conocíamos se repitió en las dos esculturas cubiertas por techos de fibra de vidrio, con idénticas características. En este caso, éstas permanecieron expuestas al turismo.

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Otro fenómeno que siempre me ha llamado la atención es que las estructuras localizadas en lugares sombríos se ven en mejor estado de preservación (Foto 40 y Foto 41, arriba) que las que están bajo el sol (Foto 42 y Foto 43). Por simple sentido común, quedaba claro que la humedad y la sequedad jugaban un papel determinante, de modo que luego de algunas consultas con autoridades del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, IDAEH, procedimos a humedecer el mascarón de la Estructura 5D-33, 2°, con el auxilio de una bomba fumigadora (Foto 44, abajo, 1972). El resultado fue sorprendente, pues el deterioro se detuvo casi de inmediato excepto en las partes más próximas a las láminas. Por ello, algunos años más tarde, cambiamos la fibra de vidrio por un techo de palma.

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La Foto 47, abajo, tomada en 1978, muestra el mascarón de la Estructura 5D-22 muy destruido bajo el techo, en tanto que las partes expuestas al agua, coloreadas por la microflora, se mantienen en mejores condiciones. Este mascarón no fue tocado en lo absoluto, a fin de tener un medio de comparación. La diferencia en el año 2000 es sorprendente: el mascarón de la Estructura 5D-33, 2°, aunque ya no siguió humedeciéndose después de habérsele cambiado el techo en 1980 aún está allí (Foto 45, arriba), negro por la microflora, pero está, en tanto que el otro (Foto 48, abajo) ya está casi irreconocible.

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En el lado este de la Estructura 5D-33, 2° se encuentra ubicado otro mascarón, gemelo del descrito anteriormente. Su estado de conservación es asombrosamente satisfactorio, y hasta podríamos decir que se ve igual a como lo conocí hace treinta y cuatro años (Foto 46). La diferencia esencial es que éste fue dejado dentro de un túnel. No fue expuesto a los cambios climáticos, ni techado con láminas transparentes para que los turistas pudieran tomar fotos, sino que ha permanecido dentro del túnel con una humedad muy elevada pero constante, y exento de viento, efectos de la luz solar, y con escasa visita de turistas.
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