Identificando Distintas Manos de Artistas en los Monumentos de Kinich Ahkal Mo Naab, en Palenque
El Tablero del Palacio

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Unos quince años antes que el Templo XIX, un equipo de artistas logró completar el inmenso y ambicioso Tablero del Palacio. Al igual que el Panel del Templo XIX, miraba hacia el norte, desde un muro justo dentro del centro de la entrada principal al Palacio. En este caso, daba la bienvenida al peregrino o peregrina que llegaba hasta la entrada Norte. También se eleva a diez pies o tres metros de altura, pero es mucho más grande; es tan ancho como alto. Consta de tres losas de piedra; una grande, central, y dos paneles laterales del ancho de cuatro columnas, cuidadosamente ensamblados en un monumento unificado.

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Sus 240 glifos fueron esculpidos tal vez por nueve o más artistas diferentes. Uno estuvo a cargo de la Serie Inicial de la Figura Entera y de las partes adyacentes de la Columna CD, en tanto que en la misma losa otro excelente artista talló la parte inferior de estas cuatro columnas. Al menos otros tres artistas ejecutaron el texto en la losa central, y otros dos o tres más compartieron la responsabilidad de la losa angosta que comprende las cuatro últimas columnas de texto.

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Hay una serie de cortes irregulares en la distribución del trabajo. El Tablero del Palacio es casi único en Palenque por su uso de Glifos Emblema dobles, una práctica poco común (mejor conocida en Yaxchilán) que puede estar reflejando un antecedente de la antigüedad maya de títulos tales como "Reina de Gran Bretaña e Irlanda del Norte". Al examinar el uso del superfijo de ajaw que aparece más habitualmente en los glifos emblema, encontramos al menos nueve y tal vez hasta once distintas manos de artistas. Parecería que con la excepción de los Glifos Emblema dobles, posiblemente cada uno de los once ejemplos de este afijo ha sido esculpido por una mano diferente. Estos ejemplos están distribuídos en forma bastante pareja en todo el tablero, de modo que bien podría tratarse de una simple coincidencia, pero uno se ve tentado a preguntarse por qué cada aparición del título de ajaw, o de un nombre de la realeza, puede haber requerido de un escultor distinto.

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El panel del medio es interesante. Sólo allí encontramos el nombre de Kinich Janab Pakal escrito fonéticamente. En todos los demás lugares de Palenque, y en los paneles laterales de este Tablero, los artistas lo escriben con los logogramas habituales. Los dos ejemplos fonéticos fueron esculpidos por diferentes escultores, ambos excelentes artistas. Son notablemente parecidos en sus detalles, pero ambos tienen una terminación de sabor diferente. Creo que aquí tenemos un probable ejemplo de dos escultores que han hecho sus tallas a partir del esquema pintado de un calígrafo.

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Y todavía hubo otro artista que esculpió la escena de la parte superior de la gran losa central, y presumiblemente también sus textos. Debo decir que me agrada su modelado de los rostros, especialmente las cabezas de animales en los Tronos de Hueso de la Creación.

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También me agrada sobremanera el trabajo del artista que hizo la parte inferior de las Columnas QRST. Ha trabajo con un relieve de parcial a plano, decorando con delicadas pinceladas como latigazos caligráficos para delinear los pelos de las cejas y demás. Su influencia (y en ocasiones su mano) está ampliamente distribuída en Palenque; la encuentro en las Jambas del Templo XVIII, en el Tablero de los Esclavos, tal vez también en el llamado Panel de los Guerreros del Templo XVII, si bien la mayor parte de ese Panel ha sido muy torpemente esculpido. Todos estos monumentos aparecieron bajo Ahkal Mo Naab, de manera que algún cruce, la supervivencia de más de un objeto de la mano de un artista, no debería sorprendernos.

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El estilo de rostro y figura que vemos esculpidos en los monumentos de Palenque es notablemente consistente. Nótese, por ejemplo, que los artistas de estos monumentos usaron todos ellos una técnica peculiar para producir los ojos y bocas, de fundamental importancia. Todos los rostros comparten un globo ocular ligeramente abultado dentro de unas cuencas delicadamente modeladas. Los artistas le prestaron especial atención a los labios gruesos y separados, con los músculos de las mejillas sutilmente modelados. Y también trabajaron las plantas de los pies con sorprendente cuidado, a menudo esculpiendo con gran esmero una doble arruga, encantadoramente natural, detrás de cada dedo del pie.
Inicialmente, yo le adjudiqué esta uniformidad a la omnipresencia de un único maestro prolífico, que se entrenó con el equipo que esculpió el Grupo de la Cruz, bajo Kinich Kan-Balam, y que luego trabajó como un maestro bajo sus sucesores Kan Hoy Chitam y Ahkal Mo Naab. Pero ahora, después de haber visto el increíble conjunto de talentos soberbios que esculpieron los glifos, ya no estoy tan seguro. Creo que este es un buen ejemplo de un Estilo de la Casa creado y enseñado por un único maestro, que proliferó entre sus alumnos y colegas. Este tipo de práctica era común en el Antiguo Egipto y en Roma. Bajo los Césares, por ejemplo, el procedimiento habitual era crear un retrato tipo del emperador, idealizado y políticamente correcto, en varias copias oficiales, luego enviarlas a ateliers de escultura autorizados en todo el territorio del imperio, donde quedarían a disposición, como referencia, de todo aquel que deseara hacer un retrato del Emperador para cualquier obra de arte.
Cuando uno mira las orejas de las figuras de Palenque durante este período (Figura 46), todas ellas comparten un estilo lineal simplificado, definido por líneas específicas incisas de una cierta manera. Esto es válido no sólo para las figuras de piedra sino también para las que fueron esculpidas en estuco. Uno estaría tentado de ver un especialista en rostros o figuras, e inclusive en orejas, yendo de un lado a otro para ocuparse de la terminación de las figuras que se estaban esculpiendo en los distintos templos. Sin embargo, antes de comenzar a ocuparnos de dividir la comunidad de artistas de la figura, tenemos que realizar muchas más observaciones.
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