Identificando Distintas Manos de Artistas en los Monumentos de Kinich Ahkal Mo Naab, en Palenque
Una Pregunta Final
La pregunta sigue en pie: ¿por qué los monumentos de Palenque (y Piedras Negras, y San José de Motul) emplearon una multitud tan abigarrada de artistas? ¿Es que sólo estarían interesados en terminar de una vez por todas con el trabajo en estas piedras? Con siete artistas trabajando simultáneamente, la Plataforma del Templo XIX pudo haberse concebido y terminado en una semana o dos. Tal vez hubiera tantas celebraciones que conmemorar, que tuvieran muy poco tiempo disponible para producir monumentos.
Allen Christenson y David Stuart me plantearon un motivo diferente. Los grandes monumentos resultaban costosos, y algunos de ellos se erigían solamente cada cinco o diez años. Parece probable que la costumbre haya sido que cada cabeza de un linaje contribuyera con una parte de tal monumento, no sólo para posibilitar que se erigieran grandes obras comunales, sino también para permitir que cada uno de los distintos linajes compartiera el honor de haberlos producido.
En la Secuencia Normal Primaria de las vasijas cerámicas, uno nota que una parte crítica del texto explica que el proceso de pintar o de tallar la vasija la santifica. A menudo el pintor o escultor es honrado con la mención de su nombre. Y la acción de patrocinar, de hacer que alguien haga algo, aparece frecuentemente registrada en los monumentos: "¡Sajá! Fulano de Tal conquista la ciudad de Whatzit, u-kab-hi / "Por orden de" su Señor Tal y Tal". En ninguna parte hemos encontrado, en una olla o monumento, que hubiera sido pintada o cincelada u-kab-hi Tal o Cual. Lo que aparece registrado es el acto concreto de pintar o cincelar, u-tsib Tal o Cual. Aparentemente no era suficiente con aportar los fondos necesarios para erigir un monumento; también había que aportar el tallado mismo.
Lo que yo creo es que cada escultor-calígrafo que trabajó en el Tablero del Palacio y en la Plataforma del Templo XIX puede haber sido precisamente el descendiente de un linaje que participara de estas actividades. Michael Coe (1995) ha mostrado que los calígrafos mayas y al menos algunos artesanos asociados eran miembros de la corte que se tenían en alta estima, a la par de los calígrafos japoneses y chinos. Aparentemente, algunos eran miembros de la misma familia real, y claramente, las artes de la caligrafía y el tallado eran consideradas como actividades honorables para los nobles. No tengo ninguna duda en cuanto a que todo linaje de alto rango debía estar bien provisto de hábiles escribas y artesanos entre sus propios miembros, a quienes su ajaw podía encargar que contribuyeran en un determinado monumento. Según Christenson, esta situación ha prevalecido hasta este momento entre los linajes de una cofradía, en la que cada uno contribuye con la decoración de una parte específica del edificio en los días de fiesta.
Aunque esta práctica de distribuir trabajo entre varios artistas no parece haber estado tan difundida en el Clásico Temprano, hay alguna evidencia en cuanto a que se remonta al Preclásico Medio. Susan Gillespie analizó monumentos olmecas sin terminar en Ana del Jacaro. Su análisis sugiere que un grupo de artesanos se ocupó del moldeado en bruto inicial de las esculturas, otro llevó las figuras casi hasta su forma final, y que luego los detalles finales fueron agregados por un tercer grupo. Esto podría ser un tipo de especialización artesanal de un orden completamente práctico, o puede haber estado basada en consideraciones de tipo religioso o político, como las que estoy postulando.
La gran cantidad de firmas presentes en monumentos de El Perú y Piedras Negras sugieren que allí hubo una división similar de patrocinio. Estoy ansioso por aplicar este análisis de conocedores al Tikal Temprano y a otros sitios y épocas, a fin de determinar si este procedimiento de artistas múltiples era la regla.Ya sea que resulte haber sido más o menos universal, o que uno encuentre distinciones espaciales o temporales en la práctica de la creación de los monumentos mayas, creo que puede arrojar un poco más de luz sobre la microeconomía política de las ciudades de los Antiguos Mayas.
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