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El Proyecto Piedras Negras: Informe Preliminar de la Temporada de Campo 2000
En la tierra de los Señores Tortuga:
Investigaciones arqueológicas en Piedras Negras, Guatemala
Stephen Houston, Héctor Escobedo, Mark Child, Charles Golden, Richard Terry, y David Webster
Operaciones en el 2000
Hacia fines de marzo se comenzó la construcción del campamento en Piedras Negras, que habría de contar con un laboratorio más grande y un depósito más ordenado para los tepalcates. Muy pronto se iniciaron las operaciones en R-5 y R-3 en el Grupo Sur, donde el proyecto se concentró en los supuestos restos del Clásico Temprano de Piedras Negras. Esta área había sido relativamente poco tocada por el proyecto del University Museum, aunque en R-3 se había abierto una profunda zanja de 3.5 m . En parte con la idea de limpiar y rellenar una vez más este amplio pozo en el que aún había alambres de metal que el Museo había puesto como contención, Mark y Jessica Child excavaron la trinchera hasta los límites originales de las operaciones de Pensilvania y ligeramente más allá, hasta llegar a los niveles del Preclásico (Operación 55). Los perfiles resultaron ser extremadamente inestables, de manera que los Child los reforzaron con sacos de cieno. Al final de la temporada, la trinchera había sido rellenada hasta la superficie original de la pirámide. Entretanto, Escobedo y Marcelo Zamora completaron las tareas en la plataforma de base y en la plaza adyacente de la Pirámide R-5 (Operación 47). Los repetidos intentos de perforar el núcleo de la pirámide no prosperaron debido al escombro suelto y débilmente consolidado de la estructura. Hacia fines de abril, Escobedo y Zamora se trasladaron a un edificio bien preservado del Clásico Temprano, el R-2 (Operación 56), en el que había varias columnas de altares que parecían haber sido puestas allí en algún momento durante el Clásico Terminal. Ninguna de estas columnas presentaban un basamento de cistas, lo cual sugería que eran originarias de alguna otra parte del sitio. Estratigráficamente, este edificio mostró ser posterior a la Pirámide R-3, descansando sobre una gran extensión del Clásico Temprano de la plataforma R-32. Lamentablemente, la superficie de R-2 había sido despejada por el University Museum, que parece no haber guardado registros de estas excavaciones, como así tampoco de las practicadas en R-3. Probablemente J. Alden Mason haya estado a cargo de estos operaciones, puesto que sus notas tampoco son del todo meritorias en lo que a minuciosidad se refiere. Escobedo y Zamora dieron por terminada la temporada limpiando y excavando en forma limitada la Pirámide R-16 (Operación 58), que mostró pertenecer al Clásico Temprano, con tepalcates de este período encima de su plataforma de base. Con una prueba final en O-12, se intentó recuperar restos relacionados con el enigmático Gobernante 6, cuya estela actualmente se encuentra frente a este edificio.
A fines de abril, Mark y Jessica Child se trasladaron a R-8, una extensión de R-7 que ameritaba ser excavada por su forma inusual (Operación 59). Había fuertes chances de que el diseño irregular de este montículo ocultara estructuras más antiguas. El desmonte comenzó en su parte superior y cerca de la escalinata, que miraba hacia el pasillo al oeste del juego de pelota R-11. Una excavación en forma de L llevó al hallazgo de R-8-Sub 1, una estructura del Clásico Temprano en un estado de preservación excelente, aunque variable. El 23 de mayo, tres días antes del cierre proyectado de las excavaciones, se halló una tumba ricamente equipada, probablemente de la realeza, orientada a lo largo de su eje largo, hacia la parte posterior de la estructura y directamente sobre el lecho rocoso. Con la ayuda de ventiladores, generadores, y jornadas de 16 horas de trabajo, esta tumba quedó registrada y despejada en un período de cinco días. Simultáneamente, los trabajadores cavaron en R-14 (Operación 60), hallaron un depósito del Clásico Temprano y despejaron el frente de la escalinata de R-8 orientada hacia la Plaza del Grupo Sur.
A mediados de abril las operaciones marchaban a pleno en toda la extensión del sitio. Charles Golden y Fabiola Quiroa se concentraron exclusivamente en una terraza residencial detrás de la Acrópolis (Operaciónes 46 y 54). En 1999, se vio que esta área presentaba una estratigrafía profunda, y que había expectativas de observar en profundidad y funcionalmente un componente residencial de la Acrópolis que no presentaba perturbaciones. Quiroa en primer lugar centró su atención en J-27, que era evidentemente la parte superior de una larga y ruinosa escalinata que llevaba a la Plaza del Grupo Noroeste. Sin embargo, el edificio claramente difería de otros templos, y apenas si llegaba a ser una plataforma burdamente construida de la época Yaxché, con depósitos superficiales de materiales Chacalhaaz, tal vez arrojados desde el área residencial de más arriba. Los edificios de arriba (Operación 46) que excavó Golden, quien más tarde contó con la ayuda de Quiroa, absorbieron la totalidad de la temporada de campo por la complejidad de los depósitos. No muy lejos de allí, Houston y Ernesto Arredondo comenzaron un amplio abordaje de las pocas áreas de lo que quedaba de la Acrópolis que no estaban cubiertas con los desechos que dejó el University Museum, o con edificios en pie.
A principios de abril Arredondo se dirigió a la Plataforma J-1, particularmente a la base de la Pirámide J-4 (Operación 48). Más tarde, inició operaciones simultáneas en toda la Acrópolis, con el objetivo de determinar la historia de la construcción de los edificios en pie del palacio. El blanco de estas pruebas fue la Plaza 1 (limpieza de una parte de J-6 como preparación para las tareas de consolidación de un muro poco estable, junto con las exploraciones finales de la Plataforma J-5), la Plaza 2 (Estructuras J-9, J-11, J-12, J-13, y lo que hasta el momento parecía ser una estructura tardía que no había sido detectada entre la Pirámide J-4 y la Estructura J-12), y algunos puntos de arriba (J-21, J-22, y J-23). Megan O'Neil emprendió una detallada documentación de toda la mampostería en pie de la Acrópolis, y más tarde ayudó a Zachary Hruby con sus invalorables contribuciones al material fotográfico del proyecto. Por su parte, Heather Hurst hizo mediciones y comenzó a realizar dibujos en perspectiva de los edificios de todo el sitio. James Fitzsimmons y Lillian Garrido complementaron estos esfuerzos con cuidadosas pruebas y zanjas en la Plaza del Grupo Oeste y las estructuras que la rodean. Fitzsimmons se ocupó de las Estructuras O-14, O-16, O-17, K-1, K-3, y K-7, Garrido de los misterios subterráneos del probable palacio del Clásico Temprano debajo de la Plaza. Garrido terminó la temporada con exploraciones adicionales en S-5, siguiendo con las pruebas que emprendió al comienzo de la temporada Sarah Jackson, quien comenzó a trabajar en el patio dominado por S-11 (Operación 15), una residencia que presumimos era de la élite y de la subrealeza, y dedicó los restantes cuarenta y cinco días de la temporada a las Estructuras C-10 y C-12.
Desde mediados de abril las excavaciones retomaron el trabajo de temporadas anteriores en la Operación 33, bajo la supervisión de Zachary Nelson, quien fue extendiendo gradualmente su operación con pozos de prueba en la parte no excavada del "Sector U". En forma simultánea, Amy Kovak dio inicio a un ambicioso programa de desmonte en RS-28, entre las estructuras más monumentales de la periferia de Piedras Negras. Después del arribo de Webster hacia fines de abril, él completó las excavaciones en RS-27 con la ayuda de Mark Child, quien excavó un probable baño de vapor en las cercanías, y ya para principios de mayo se había trasladado a RS-24, el sitio más distante minuciosamente excavado por el equipo de la Pennsylvania State. Estas excavaciones se llevaron a cabo en forma concertada con pruebas de suelo que estuvieron a cargo de Jacob Parnell y Fabián Fernández. Parnell trataba de hallar fosfatos en el sector del arroyo del asentamiento, mapeado el año anterior por Nelson (Nelson, 1999), al igual que en áreas residenciales que había explorado James Fitzsimmons alrededor de N-3, continuando con las concentraciones inusualmente altas de fósforo y metales pesados detectadas en temporadas anteriores en pruebas de suelos. Alejandro Guillot incrementó nuestros ya numerosos pozos de prueba con otros en el Sector Z (Operación 53), cerca del sendero norte que lleva a Piedras Negras. Completó su trabajo con pozos de prueba abarcativos en el difícil segundo desarrollo que cubría el sector del arroyo. Finalmente, Rachel Cane hizo mapeos en la Acrópolis, en tanto que Timothy Murtha relevó el área de las excavaciones suburbanas.
Por contrato, el Proyecto estaba obligado a invertir más del 20% de su presupuesto en trabajos de consolidación y restauración. Estos términos tienen un significado muy preciso en Guatemala, entendiéndose por "consolidación" el refuerzo de la mampostería en pie, y por "restauración" el minucioso resaneamiento y reparación de los muros, banquetas, cornisas, y pisos. La "reconstrucción" tiene una connotación más peyorativa, puesto que implica el arreglo especulativo y muchas veces fantasioso de edificios enteros, una medida que no es favorecida en Guatemala. El proyecto rigurosamente evitó todo tipo de reconstrucción, y se centró sólo en la mampostería en pie y en la consolidación de los muros que quedaron desestabilizados por el equipo del University Museum en los años de 1930, o bien por los saqueadores durante las últimas tres décadas. Los esfuerzos se concentraron en dos lugares, el baño de vapor P-7, escenario de restauraciones en la temporada de 1998, y en puntos selectos de la Acrópolis. Primero, un equipo de 20 albañiles tuvo que ocuparse del peligroso estado del muro norte y frontal de P-7, que había comenzado a inclinarse ominosamente después de la temporada de campo de 1999.
Los albañiles pronto descubrieron la causa: el escombro debajo del muro no había sido debidamente comprimido, y la inestabilidad se había visto exacerbada por el gran peso y altura de la fachada del edificio. Después de haber marcado cada una de las piedras, los albañiles desmantelaron y reconstruyeron dicho muro sobre una base nivelada. Los sondeos alrededor de los muros laterales pronto revelaron el hecho angustioso de que prácticamente la totalidad del mortero se había desintegrado hasta adquirir una consistencia de polvo. Peor aún, algunas raíces de árboles habían penetrado hasta la altura completa del muro noroccidental. Inmediatamente se tomó la decisión, ahí y entonces, de concentrar todos los esfuerzos de restauración en P-7. Hacia fines de la temporada de campo, casi todos los muros internos y externos habían quedado fijados con mortero, las secciones sueltas habían sido desmanteladas y reconstituídas, las raíces de árboles removidas en su totalidad, las cornisas volvieron a mostrar su diseño original de Z al revés e inclinadas, y tres banquetas recobraron su altura anterior (dos de estas banquetas, las del vestíbulo frontal, tenían carácter de tronos, con soportes frontales autoestables; las del cuarto de atrás eran enteramente sólidas, y pensadas, según se podría presumir, para reclinarse). Para facilitar la visita de los turistas, una porción central de la escalinata del frente fue totalmente consolidada y el relleno suelto se apiló a los costados, para evitar la erosión. Finalmente, se taparon los agujeros de la mampostería en la Acrópolis, particularmente en la Estructura J-6. Algunas de estas cavidades eran producto de saqueos, aunque las de mayor tamaño fueron producto de las excavaciones de Pennsylvania, cuando al buscar restos más antiguos, socavaron el muro interior norte de J-6.
Para el 20 de mayo las lluvias llegaron anticipadamente, dificultando o directamente imposibilitando todo trabajo ulterior. El arduo trabajo que significó remover el imponente Panel 15, obligó a que Arredondo y el Inspector Gustavo Amarra se quedaran hasta después del 3 de junio, momento en el cual todas las excavaciones quedaron completamente tapadas una vez más, y buena parte del personal ya había sido transportado fuera de Piedras Negras. La situación permaneció estancada hasta que Escobedo arregló, con la amable ayuda de numerosos amigos pero especialmente de la Embajada de los Estados Unidos, el transporte aéreo del panel a la seguridad de la ciudad de Guatemala. El monumento actualmente se exhibe en el Museo Nacional, en un marco especial ideado por el Instituto de Antropología y el personal del Museo.
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