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Proyecto Documentación de Inscripciones del Preclásico Tardío
Historia del arte y paleografía
El dibujo preciso de los textos del Preclásico Tardío pueden ayudar no sólo al desciframiento sino también al desarrollo y refinamiento de la cronología paleográfica de las escrituras mayas. Un marco de este tipo puede representar un gran aporte para los fechamientos relativos de los textos de procedencia desconocida, y para rastrear cambios históricos significativos y reviste, por lo tanto, gran importancia. La investigación que he llevado adelante con la ayuda de FAMSI, debería resultar de suma utilidad para lograr este objetivo.
El desarrollo temprano de formas gráficas y reglas ortográficas en la escritura maya ya han sido discutidos en Justeson y Mathews (1990), Grube (1990; 1994) y Lacadena (1966). En mi tesis discuto algunos casos claves, de relevancia para el estudio de los cuatro textos mencionados más arriba. Algunos de los desarrollos gráficos y ortográficos que han discutido los autores antes mencionados, pueden ser de más utilidad que otros. Lo que sigue son sólo unos pocos ejemplos.
El elemento en forma de U puede ser un buen punto de partida, dada su presencia en un gran número de signos diferentes, y también, sus mutaciones reconocibles a lo largo del tiempo. Este uso tan difundido de los signos mayas, según lo que ha descrito Lacadena (1996), llevó a una serie de modificaciones de cambios gráficos en cuanto a los signos con el elemento en forma de U durante la transición del Clásico Temprano al Tardío. El cambio en cuestión implicó la sustitución del elemento original en forma de U dentro de un cartucho por un elemento circular, y posteriormente, el agregado de dos pequeños círculos en la parte de afuera del cartucho. Los textos mayas más tempranos pueden proporcionar datos adicionales referidos al desarrollo histórico de estos elementos.
Por ejemplo, el texto del hacha de Dumbarton Oaks, con su fechamiento propuesto para el 120 d.C. (Schele y Miller, 1986:83), tiene dos ejemplos del elemento U dentro de un signo de mano y dentro de su probable predecesor T168 (cf. B4 y A7). Algunos otros textos tempranos sin fechamiento y sin datos de procedencia también presentan este elemento: el pectoral del Museo de Arte de Brooklyn, la cuenta 6125 del Cenote de Chichén Itzá, la cuchara del Museo del Jade, el jaguar del Museo Peabody de Yale, la concha de almeja sin datos de procedencia, la orejera de Pomona entre otras. El pectoral del Museo de Arte de Brooklyn (A2a) y la cuenta del Cenote de Chichén Itzá 6125 (A2, A4c), ambos presentan el uso del elemento U. La cuchara del Museo del Jade tiene dos ejemplos del elemento U, pero ambos se encuentran en el mismo signo (A3a, A8a); ningún otro signo en este texto es un signo donde el elemento U tenga probabilidades de aparecen en textos más tardíos. La concha de almeja de jadeíta sin procedencia tiene una instancia del elemento U en el mismo signo de su aparición en la cuchara del Museo del Jade (cf. A7a). El pectoral de Dumbarton Oaks tiene una aparición iconográfica del elemento U, pero ninguna glífica.
La orejera protoclásica de Pomona muestra cuatro apariciones glíficas (y no icónicas) del elemento U: dos en el glifo DIOS.SOL (A2/B1), una en T840 (D1a), y una en T710 (D1c). Curiosamente, el panel de glifos inferior de KJ 10 puede contener un caso del elemento U en F3, en el mismo glifo que D1c de la orejera de PMA. Si uno toma en cuenta la iconografía de los glifos en la orejera PMA, se puede ver la relación de variación libre entre el elemento U y el elemento O de adentro de la orejera (T62) usada por las dos instancias del glifo de DIOS.SOL; esta variación puede haber empezado en la iconografía y posteriormente puede haberse infiltrado en el dominio de los glifos, aunque sólo posteriores estudios podrán determinarlo.
Para terminar, el jaguar de MPY contiene otro claro ejemplo en A2. Más aún, el texto del jaguar de MPY puede constituir un eslabón perdido en la historia del uso glífico del elemento U. Exhibe tanto el elemento U típico de los signos mayas como el elemento voluta doble más común en los signos epiolmecas (aunque presentes también en algunos signos mayas, como por ejemplo en el signo de MANO.PLANA que apunta hacia arriba, cf. Estela 31 de Tikal). Lo que es más importante, creo que los ejemplos del jaguar de MPY muestran que el elemento de voluta doble no es más que una forma del elemento U: el elemento de voluta doble es idéntico al elemento U si éste último está ubicado sobre el contorno del glifo, más que centrado dentro de un cartucho. Por este motivo, este texto podría ser importante para el estudio de la relación entre las escrituras epiolmecas y mayas. Sugiere un tiempo y lugar, cuando y donde ambas formas estaban en variación libre en la escritura maya, antes que se impusiera el elemento U.
Resulta interesante, como ya destaqué con anterioridad, que el pectoral de DO no contiene ejemplos del elemento en forma de U, ni siquiera en signos en los que el elemento está habitualmente presente en textos más tardíos (cf. A5 y B5). Este hecho puede constituir evidencia de un fechamiento muy temprano del texto del pectoral de DO, como lo propuso Coe (1966; 1976) y Coe y Kerr (1998), y que yo creo que se sostiene por una serie de comparaciones glíficas e iconográficas con las Estelas 10 y 11 de Kaminaljuyú, que pueden estar fechadas para ca. 300-200 a.C..11 Por ejemplo, el elemento de cabeza rectangular posterior de los glifos en A3/D4 en el pectoral de DO se parece al encontrado en los glifos en F6, G1, y G8 en KJ 10. El glifo en A6 en el hacha HTZ y B1 en la orejera de PMA pueden compararse en particular con D4 en el pectoral de DO, que contiene no sólo un elemento rectangular posterior son también los dos círculos presentes en el pectoral de DO.12 Otro par de elementos que están en estrecha relación incluyen los elementos de la parte inferior del torso y de los muslos del personaje sedente del pectoral de DO y el glifo en E5 de KJ 10, por un lado, y el Dios de la Gesta con forma de árbol que corona al personaje sedente en el pectoral de DO y el personaje de pie de la Estela 10 de Kaminaljuyú, por el otro (cf. Coe, 1966; Fields, 1989; Taube, 1998).
Otros atributos de signos pueden ser importantes para el propósito del fechamiento relativo de los textos. El elemento U, presente en textos mayas desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Temprano, no es un indicador temporal demasiado exacto. En el caso del pectoral del MAB y de la CNT 6125, el signo T757 ARDILLA y el signo T1 7u, que resultaron lo mismo en ambos textos (cf. A1b y A3b, y A1a y A3a/A4a, respectivamente), pueden posibilitar un fechamiento relativo más acotado de estos dos textos; comparten rasgos caligráficos que no están presentes en otros textos mayas. La única excepción con respecto a éste último comentario es el pectoral de DO; su instancia de T1 7u en C6a concuerda en su forma con los del pectoral MAB y CNT 6125.
Notas Finales
- Sin embargo, la elaboración completa de esta línea de investigación requiere un papel propio y no puede ser brindada aquí. La Estela 10 de Kaminaljuyú fue asociada a tiestos de la fase Verbena (400-200 a.C.). La Estela 11 de Kaminaljuyú fue asociada tanto a tiestos de la fase Verbena como de la fase Arenal (200 a.C.-100 d.C.), sugiriendo tal vez una fecha transicional entre estas fases para su depositación, y por lo tanto ca. 300-200 a.C. Creo que el texto del pectoral DO es aproximadamente de esta época. Federico Fahsen (comunicación personal, 2000) está a favor de un fechamiento, para KJ 10, de ca. 200-100 a.C.
- El elemento posterior presente en estas cabezas glíficas podría muy bien ser un indicador temporal y/o geográfico de gran utilidad, dependiendo de lo que surja de estudios futuros. Que la aparente sustitución entre el elemento rectangular posterior y el ícono de la orejera sea de importancias, es algo que se verá una vez concluídos otros estudios adicionales.
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