Arqueología y Etnohistoria en La Montaña de Guerrero: Modelos de Expansión Política y Territorial de un Estado Tlapaneco-Mixteco en la Mesoamérica del Posclásico
Resultados
Se consultaron unos 80 documentos de los Ramos de Indios, General de Partes y Tierras, con referencia a los pueblos de las jurisdicciones de Tlapa y Chilapa. Los resultados de esta investigación fueron:
(1.) No se halló ningún documento que contradijera o negara la narración contenida en los códices de Azoyú 1 y 2.
(2.) Varios documentos confirman la ascendencia del linaje de Alvarado-Cortés en la región supuestamente conquistada por los señores prehispánicos de Tlapa-Tlachinollan.
(3.) El Documento del AGN, Ramo Indios, vol. 34, exp. 140, confirma que siete caciques regionales de los principales pueblos de la región reconocían a Tlachinollan como la cabecera principal de la región, y a sus caciques como los más importantes (Figura 6).
Mi conclusión, a partir de lo que antecede, es que la información contenida en los códices Azoyú puede ser utilizada con confianza, aunque siempre con cautela.
La arqueología proporcionó una forma independiente de estudiar tanto la exactitud de las fuentes etnohistóricas como mi interpretación individual de los documentos a través de la revisión de los restos materiales del lugar donde supuestamente los hechos tuvieron lugar. Las suposiciones básicas y los escenarios sobre los que se especuló a partir de las fuentes etnohistóricas que requerían ser estudiadas arqueológicamente fueron:
(1.) Confirmación de campo de que los nombres de lugares en los documentos habían sido interpretados correctamente.
(2.) La existencia de un sistema de asentamiento bajo el dominio de Tlapa-Tlachinollan.
(3.) La existencia de una frontera militar entre el territorio de Tlapa-Tlachinollan y las aldeas náhuatl del norte.
(4.) El estudio de la secuencia y dirección de la expansión de acuerdo con el marco de trabajo propuesto por los códices.
Se creó un modelo geográfico para interpretar las estrategias que usaron los señores de Tlapa-Tlachinollan de acuerdo con la secuencia de expansión y la forma del crecimiento territorial después de cada período de conquista (Figura 7a y Figura 7b). La expansión territorial fue analizada como un fenómeno espacial sujeto a costos de movimiento y fricción. Esto proporcionó discernimientos acerca de los costos de la expansión en direcciones específicas.
Se diseño un reconocimiento del sitio clave para estudiar la arqueología del oriente de Guerrero. Decidí usar esta metodología porque deseaba encontrar los sitios que en su momento representaron a los rivales y/o aliados involucrados en la expansión de Tlachinollan, esto es, los sitios que fueron estratégica y económicamente importantes para Tlapa-Tlachinollan. La prospección del sitio clave fue utilizada a raíz de los problemas logísticos creados por la inseguridad de la región, las difíciles condiciones topográficas, y la enorme extensión del área que yo necesitaba cubrir, que sobrepasaba los 4000 km cuadrados (Figura 8, abajo, y Figura 9).

En esta área y en el año 2000 se llevó a cabo una temporada de campo que FAMSI financió parcialmente, en cuyo transcurso se hallaron 190 sitios arqueológicos. De estos, 123 resultaron tener cerámicas del Posclásico u otros elementos asociados con este período. Una vez que se identificó la exacta posición, tamaño y elementos arquitectónicos de los lugares conquistados (Figura 10), estuve en condiciones de examinar la expansión política de Tlapa-Tlachinollan.
Los resultados de la investigación arqueológica fueron los siguientes:
(1.) La interpretación de los nombres de lugares en los códices era bastante precisa. En más del 80% de los casos encontré un sitio posclásico de importancia donde había anticipado que lo habría, basándome en los nombres de lugares registrados en los códices.
(2.) La aridez del noreste de Guerrero resultó en que los sitios arqueológicos se vieron concentrados cerca del río Tlapaneco, la única fuente de agua permanente a lo largo de todo el año (Figura 11). El fragmento 1 del Códice Humboldt muestra un sistema agrícola a lo largo del río Tlapaneco que estaba bajo el control y monopolio de nobles de alta jerarquía durante los comienzos del siglo 16. En efecto, un sistema complejo de irrigación llamado Trompezón se observó a lo largo de los valles del río Tlapaneco. Este sistema requería de la construcción de complejas muros perimetrales que protegieran los campos de cultivo de las inundaciones torrenciales del río Tlapaneco. Para construirlos, hacía falta una administración y organización centralizada, especialmente para proteger las parcelas con una extensión superior a las 100 hectáreas.
Tres agrupamientos principales de sitios arqueológicos en esa región, estaban asociados muy de cerca con los complejos sistemas de los campos del Trompezón, lo cual sugiere que constituían valiosas recompensas en la competencia política. Estos tres agrupamientos de sitios son: los núcleos reales-rituales de Tlachinollan (Contlaco-Cerro Quemado); Ixcateopan-Alpuyeca; y Huamuxitlan-Coyoahualco (Figura 12). Los líderes nativos probablemente usaron el excedente agrícola obtenido de este fértil sistema para promover lealtades políticas y para financiar los costos de su expansión política.
(3.) Los resultados de la distribución de registros normales aplicados al sistema de asentamiento del oriente de Guerrero demostraron que Tlapa-Tlachinollan era definitivamente el centro dominante de un sistema primario de asentamiento durante el período Posclásico. Sin embargo, esta prueba no fue concluyente y no probó que Tlapa-Tlachinollan en realidad se hubiera expandido, sino que mostró que el modelo de asentamiento arqueológico del oriente de Guerrero no contradice los escenarios etnohistóricos de la expansión de Tlapa-Tlachinollan. De hecho, Tlapa-Tlachinollan, de un modo u otro, llegó a ser el asentamiento primario de una vasta región (Figura 13).
(4.) A ambas márgenes del río Zizintla se identificó un sistema de aldeas fortificadas, lo cual vino a confirmar la existencia de tensiones políticas y posibles conflictos entre Tlapa-Tlachinollan (predominantemente de mixtecos y tlapanecos) y las aldeas náhuatl de la provincia de Quiahuateopan. Esto se vio reforzado por la observación de que los sitios arqueológicos alrededor de Chiepetlan y Olinalá tienen porcentajes insignificantes del tipo cerámico T1BGB. Este tipo cerámico ha sido hallado de manera predominante en las áreas que se encontraban bajo el control político de Tlapa-Tlachinollan.
(5.) La dirección de crecimiento propuesta por los documentos etnohistóricos sugerían una expansión territorial con una marcada dirección sudoeste. Ello indicaría que los gobernantes de Tlapa-Tlachinollan concentraron sus esfuerzos en controlar la ruta de comercio que llevaba a la costa del Pacífico. Cacao, algodón, pescado, y sal, eran las recompensas buscadas. El control de esta ruta también les dio el control sobre las aldeas que se encontraban en diferentes zonas ecológicas que permitían el acceso a recursos de la templada y alta Montaña, al igual que a las gemas y el oro en la alta Montaña y la Costa Chica.
Resulta verdaderamente difícil reconstruir una secuencia de expansión política usando materiales arqueológicos. A pesar de ello, yo propuse que las unidades políticas más poderosas del oriente de Guerrero fueron conquistadas durante las últimas etapas de la expansión de Tlachinollan. Esta idea se vio corroborada. Antes del año 1461 d.C., Tlachinollan sólo conquistó pequeños señoríos, y evitó los territorios del fuerte altepeme de Cuitlapan, Yoallan y Alcozauca. Estos señoríos más grandes fueron conquistados después del año 1461 d.C., y sólo después de que Tlachinollan pasara a ser un estado cliente de Tenochtitlán.
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