Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Bruce F. Benz
 

Los Orígenes de la Agricultura Mesoamericana: Reconocimiento y Estudios en la Cuenca de los Lagos Sayula-Zacoalco

Introducción

Las evidencias recientemente obtenidas, sacadas a la luz por los análisis de materiales arqueológicos de plantas de Oaxaca, sugieren que el teosinte, el ancestro silvestre del maíz, fue domesticado hacia el 4200 a.C. (Benz, 2001). Las investigaciones anteriores habían demostrado que el maíz más antiguo de Tehuacán era al menos 700 años más reciente (Benz y Long, 2000). El carácter morfológico de las mazorcas de Oaxaca indica que la selección humana había transformado una especie espontánea de planta silvestre, el teosinte, en una planta productiva altamente variable pero confiable desde el punto de vista productivo, que dependía de los seres humanos para su dispersión. El maíz más temprano de Tehuacán, representó una planta domesticada en plena florescencia que dependía totalmente del hombre para su dispersión, en el ámbito de una rápida evolución morfológica causada por la selección agrícola. Las evidencias más antiguas de una habitación agrícola sedentaria en Mesoamérica se encuentran ubicadas en la región de Mazatán, en la planicie costera de Chiapas, y en las antiguas aldeas mesoamericanas del Valle de Oaxaca (Flannery, 1976). Las evidencias más tempranas de estos aldeanos mokaya de la región de Mazatán data de ca. 1550 a.C. (Blake y Clark, 1999). Entre el 3500 a.C. y el 1550 a.C., los cazadores y recolectores mesoamericanos pasaron por un cambio importante en su sistema de asentamiento. La única evidencia de una ocupación del período Arcaico Tardío en Mesoamérica durante este hiatus de 2000 años, proviene de la costa de Chiapas, de la costa de Nayarit, y de los valles de Tehuacán, México, y Oaxca (Flannery, 1986; Michaels y Voorhies, 1999; MacNeish, 2001; MacNeish y Eubanks, 2001). Las evidencias de una ocupación del Arcaico Tardío en Mesoamérica se han producido casi exclusivamente en abrigos y en conchales. No existen evidencias de una residencia multiestacional durante el período Arcaico mexicano hasta el 1550 a.C., el Formativo Temprano de Mazatán.

Nuestros objetivos radicaban en ubicar y caracterizar una ocupación del período Arcaico en las cuencas de los lagos Sayula-Zacoalco. Nuestra motivación principal para identificar el Arcaico fue la de identificar los factores culturales y biológicos que llevaron a los seres humanos a dedicar el tiempo de que disponían para las labores de subsistencia, a los ancestros de los granos de maíz y las pepitas de calabaza.

Figura 1. Mapa del Occidente de México en el que se observan los hitos más importantes.
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La cuenca de los lagos Sayula-Zacoalco está ubicada en el centro-sur de Jalisco, al sudoeste del Lago Chapala, el lago más grande de México (Figura 1). Las elevaciones más altas que rodean a la cuenca de los lagos Sayula-Zacoalco están cubiertas por bosques de pinos. Por debajo de los 1800 metros, los pinos disminuyen y la vegetación es predominantemente de robles. Los robles bajan hasta los 1500 metros, junto con algunas especies que toleran la aridez y que descienden hasta los 1350 metros. Este caduco bosque de robles contiene poblaciones de dos especies ampliamente cosechadas: el camote del cerro (Dioscorea remotiflora Kunth) y las jarillas (Jarilla spp.), la primera por sus raíces de almidón, y la última por sus frutos. Los ambientes mésicos protegidos que se extienden a lo largo de los cursos de agua y en los cañones entre los 1750 y los 1300 metros, contienen un rico bosque mesofítico, un tipo de bosque reconocido en la región como fuente de frutos y semillas comestibles, entre ellos la Eugenia culmicola (Cav. & Schlect.) Ngu. De los 1500 a los 1300 metros, las laderas que lo rodean están cubiertas por bosques tropicales caducos. Algunos elementos de los bosques tropicales caducos todavía son buscados en nuestros días por sus frutos comestibles, entre los que se cuentan el guaje (Leucaena esculenta (DC) Benth.), el guamuchil (Pithecellobioum dulce (Roxb.) Benth.), el mesquite (Prosopis laevigata (Willd) M. Johns.), la ciruela (Spondius pupurea L.), la pitaya (Stenocereus querretaroensis (Weber) Buxbaum), y las tunas (Opuntia spp.), al igual que los nopales (Nopalea karwinskiana Salm-Dyck) Schumann y las especies usadas por sus follajes y fibras (Agave spp., Heliocarpus terebthinaceus (DC) Hochr.).

El sur de Jalisco ofrece oportunidades biológicas que no son fácilmente igualadas en otros lugares de Mesoamérica. El sur de Jalisco alberga poblaciones espontáneas de los parientes silvestres de los cultivos básicos de México y Centroamérica, el maíz, la calabaza y los frijoles. El área de simpatría de estas especies de plantas en su mayor parte incluye las cuencas de los lagos Sayula-Zacoalco. Más aún, la diversidad biológica presente hoy en día en esta área de Mesoamérica, proporciona una oportunidad única que debe haber resultado tentadora para los cazadores y recolectores del Holocénico, aún en medio de períodos de cambios atmosféricos de temperatura y caída de agua. A unas pocas horas de caminata de las márgenes de los lagos, existen tanto como seis zonas de vegetación natural que ofrecen al menos 100 especies de plantas comestibles (Benz et al., 1994). Nosotros consideramos la hipótesis de que esta vertiente debería contener evidencias de las etapas más antiguas de domesticación de plantas y de las etapas subsiguientes de desarrollo agrícola, porque el área es rica en recursos de plantas y animales que debieron ser explotados por los ocupantes prehispánicos del occidente de México. Véase, sin embargo, la reciente síntesis de Mountjoy (1999) en la que llega a la conclusión de que el Arcaico no será encontrado en el Occidente de México.

Ilustración 1. Proyectiles y bifaciales del arcaico y paleoindio de la cuenca de Sayula-Zacoalco.

Antes de nuestra investigación, el área hizo alarde de una rica historia de ocupación prehispánica durante el Formativo Tardío (Valdez, 1996; Ramirez et al., 1996; Liot, 1996) y de evidencias abundantes de una ocupación Paleoindia (Aliphat, 1980; Schondube, 1982). Nuestro examen de una colección de un museo local (véase Ilustraciones 1 y 2), corrobora los informes anteriores de una ocupación paleoindia en la cuenca del lago Sayula, y proporciona evidencias sugestivas de una ocupación del período Arcaico. Informes anteriores sobre manifestaciones culturales en esta área, indican que las cuevas y los abrigos en los riscos son comunes. La gran capacidad de preservación de la materia orgánica en los abrigos, nos llevó a postular que podríamos esperar hallar evidencias de una ocupación del período Arcaico y materia orgánica asociada que documentaran patrones de caza y recolección en los abrigos de la cuenca del lago Sayula.

Ilustración 2. Dos potenciales proyectiles del período Arcaico de la cuenca de los lagos Sayula-Zacoalco.

Este informe describe nuestro reconocimiento de la cuenca del Sayula, los resultados de las excavaciones de prueba en tres abrigos de los riscos, y en un único sitio abierto, junto con los resultados analíticos preliminares de los artefactos recuperados. Al resumir los resultados de nuestro trabajo de campo, mostraremos que la cuenca del Sayula verdaderamente promete producir evidencias de la transición cultural entre la caza y la recolección y la producción de alimentos.

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