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Bruce F. Benz
 

Los Orígenes de la Agricultura Mesoamericana: Reconocimiento y Estudios en la Cuenca de los Lagos Sayula-Zacoalco

Reconocimiento Regional y Pruebas de Sondeo

El trabajo de campo realizado durante el verano de 2000 y la primavera de 2001 puede dividirse en dos fases. La primera implicó el reconocimiento de las márgenes del lago y las áreas de tierras bajas que circundan los cuatro lagos/lagunas de la cuenca Sayula-Zacoalco. Durante las discusiones de los objetivos del proyecto con las autoridades municipales locales, los terratenientes y coleccionistas, nos fue posible obtener indicaciones de áreas y sitios que potencialmente podían producir evidencias del período Arcaico. Estas discusiones también produjeron invitaciones para examinar las colecciones de artefactos. La segunda fase de la investigación se desarrolló en torno a las excavaciones de prueba en tres abrigos y en un único sitio abierto. En el transcurso de nuestro reconocimiento, localizamos 35 abrigos y quince sitios abiertos. En todos los sitios visitados durante el reconocimiento se recolectó cultura material. Entre seis y ocho de las cuevas/abrigos rocosos presentaban un potencial que ameritaba una excavación de prueba en base a los objetivos del proyecto. Otros numerosos sitios abiertos merecían ser estudiados, pero no fue posible hacerlo debido a la escasez de tiempo. La evaluación del potencial de los sitios fue hecha en base a consideraciones tales como la ubicación del sitio, la recolección de artefactos de superficie en estos sitios, y la profundidad de los depósitos culturales estimados a través de pruebas con cucharín.

Figura 2. Sitios ubicados durante los reconocimientos de superficie en la cuenca de los lagos Sayula-Zacoalco.
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Los artefactos líticos del período Paleoindio (véase Ilustración 1) han sido repetidamente recuperados en superficie en la cuenca de los lagos Sayula-Zoacalco (Schondube, 1982). En los reconocimientos de superficie realizados en sitios abiertos alrededor de las islas, en el centro de los lagos, se recuperaron herramientas bifaciales que pueden datar del período Paleoindio y Arcaico. Estas herramientas bifaciales fueron encontradas a lo largo de las márgenes norte y sudeste de la isla de El Tecolote, en áreas que exhiben una dispersión superficial de megafauna fosilizada. La asociación de megafauna con sobrantes líticos y herramientas de piedra es de una cuestionable autenticidad, debido a la mezcla con toda una variedad de desechos de plástico y metal que con toda claridad han sido descartados recientemente. Sin embargo, nuestra búsqueda de evidencias del Arcaico lógicamente requería de reconocimientos en áreas donde una ocupación continua podía haber producido evidencias de ocupaciones previas y posteriores, tales como los lugares paleoindios ya mencionados, al igual que en sitios que demostraran evidencias de una ocupación del Formativo Tardío (ca. 2300 - 1700 A.P.), que fue, hasta no hace mucho, la fase más antigua de ocupación reconocida en la cuenca del Sayula. Uno de los sitios abiertos que hallamos, contiene evidencia contextual de una ocupación de la fase Capacha, que es la fase agrícola más temprana que cuenta con cerámica en el occidente de México. Algunos arqueológos creen que Capacha es contemporánea a los primeros grupos agrícolas sedentarios del sudeste de México (Kelly, 1986; Mountjoy, 1999). En ninguno de los abrigos se hallaron indicaciones en superficie de una ocupación precerámica. Se emprendieron excavaciones de prueba en tres abrigos que contenían evidencias de una ocupación del Formativo (fase Usmajac/Verdia), del Clásico (fase Sayula/Cojamatlán) y del Posclásico (fase Amacueca) (Valdez et al., 1996; Ramirez et al., 1996).

Ilustración 4a. Perfil de sitios abiertos hallados en el arroyo de Jasmín.

Ilustración 4b. Perfil de sitios abiertos hallados en la zanja de préstamo para la fabricación de ladrillos en Sayula.

Realizamos recorridos a pie en las playas, en las tierras bajas y aluvionales, y en las áreas donde se había informado de abrigos y hallazgos de superficie (Ilustración 4a & b). Hablamos con terratenientes locales, saqueadores, y autoridades locales, que nos proporcionaron indicaciones para ubicar los abrigos en los riscos y los sitios abiertos que podrían contener evidencias del período Precerámico. También visitamos nuevamente sitios en los que se habían identificado ocupaciones de los períodos Formativo, Clásico y Posclásico. Además de la ayuda que obtuvimos de los lugareños y de trabajos arqueológicos previos, nuestro estudio se centró en áreas de las cuencas lacustres que presentaban accesos fáciles a lagos y orillas de lagos, agua, terrenos aluviales para fines agrícolas y áreas ubicadas en las proximidades inmediatas de las laderas boscosas para la caza y la recolección. Los abrigos y los sitios abiertos, al igual que otros lugares en las cercanías de ciudades y pueblos que mostraban algún potencial, fueron ubicados utilizando un GPS, registrándose las coordenadas para mapeos y reubicaciones. Los indicadores en la superficie de alguna ocupación prehispánica fueron recolectados y guardados en bolsitas etiquetadas para su posterior análisis.

Ilustración 5. Personal del POAM realizando pruebas con cucharín y sonda en depósitos poco superficiales del Abrigo El Romerío (CS-A33).

Todos los abrigos que contenían una acumulación de sedimento superficial sobre el piso de la roca madre del refugio, fueron estudiados con cucharines, y toda vez que fue posible, se hicieron pruebas con sondas para determinar la profundidad de los sedimentos (Ilustración 5). En muchos de los abrigos, en realidad en la mayoría, estos sedimentos superficiales eran demasiado poco profundos como para albergar depósitos culturalmente importantes. Se hicieron recolecciones de todos los artefactos diagnósticos presentes en la superficie de todos los abrigos.

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