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Proyecto Regional Arqueológico Cancuén: influencias e intercambio entre las tierras altas y las tierras bajas a lo largo de una frontera geográfica
Introducción
La región del Alto Pasión en la parte sur del Departamento de El Petén, Guatemala, y la contigua Alta Verapaz (Figura 1) es poco conocida desde el punto de vista arqueológico. Su ubicación remota y difícil de alcanzar hizo del acceso a ella todo un desafío, y la larga guerra civil en Guatemala, junto con el tráfico ilegal de drogas, la transformaron en una región peligrosa. El fin de la guerra en 1996 y la ampliación y pavimentación del camino desde Cobán han vuelto el área más accesible, aunque el comercio de drogas todavía representa un problema. Este acceso menos dificultoso facilita la investigación, pero al mismo tiempo pone en peligro los sitios de la región. Los saqueadores pueden ahora llegar conduciendo sus vehículos a cualquier de los sitios y desmantelar las antiguas estructuras en busca de valiosos artefactos y de materiales de relleno convenientes para otros proyectos de construcción. De este modo, si bien los objetivos principales de este proyecto financiado por FAMSI son de naturaleza científica, también, ante estas nuevas amenazas, estamos preservando y registrando el patrimonio cultural de la región del Alto Pasión.
La región fue explorada por arqueólogos por vez primera a principios del siglo 20, cuando Teobert Maler viajó por el río a Cancuén desde la lejana confluencia de los ríos Pasión y Usumacinta, como parte de su búsqueda para explorar la extensión de dichos sistemas de ríos desde sus bocas hasta el Golfo de México (Maler 1908). Sylvanus Morley regresó a Cancuén por dos días en 1915, mientras se encontraba registrando las inscripciones mayas (Morley 1938). Patricia Carot pasó dos meses en la contigua Alta Verapaz, en 1975, explorando cavernas y dibujando mapas de sitios cercanos (Carot 1989). Las investigaciones en el sitio se reasumieron brevemente en 1967, cuando un pequeño grupo de estudiosos del proyecto Seibal, de Harvard, permanecieron cuatro días en Cancuén (Tourtellot, et al. 1978). El primer proyecto de investigación a gran escala en el Alto Pasión comenzó en 1999, bajo la dirección de Arthur Demarest, de la Universidad de Vanderbilt (Demarest y Barrientos 1999).
En la investigación en curso se busca explorar más a fondo la región, identificando, mapeando y excavando más sitios arqueológicos. Este proyecto se vio beneficiado por el trabajo del proyecto Cancuén de la Universidad de Vanderbilt, incluyendo mi propio reconocimiento de la región que realicé en 1999, por formar parte del proyecto (OMansky 1999). Algunos de los sitios identificados por mi reconocimieto regional fueron excavados por mí y por el personal del lugar, y también por miembros del Proyecto Regional Arqueológico Cancuén, de Vanderbilt, durante la temporada de campo 2002.
El completamiento de la investigación del año 2002 que financió FAMSI, consistió en el mapeo completo de cuatro sitios (Figura 2) Raxruja Viejo, El Achiote, El Guaraní, y La Caoba, usando una estación total Nikon DTM-520. Estos sitios fueron entonces excavados usando a veces excavaciones contiguas de 2 × 2 metros, en muchos casos ubicadas detrás de las estructuras, con la expectativa de dar con basurales que permitieran obtener fechamientos. El análisis de la cerámica recuperada fue llevado a cabo por los ceramistas Cassandra Bill, Michael Callaghan y Jeanette Castellanos, del Proyecto Cancuén.
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