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Proyecto Regional Arqueológico Cancuén: influencias e intercambio entre las tierras altas y las tierras bajas a lo largo de una frontera geográfica
La Caoba
El sitio de La Caoba (Figura 10) se encuentra más abajo del pueblo moderno del mismo nombre, aproximadamente a 11.5 kilómetros al noreste de Cancuén. Es una pequeña aldea que consta de más de 30 estructuras, y cuyo grupo de plaza principal está situado a 16º0580"N, 89º5896"O. El asentamiento está agrupado en un terreno elevado, en una región rodeada por torres calcáreas perforadas por cuevas, que ya se usaban para rituales en el período preclásico (Woodfill, et al. 2001). Con la excepción de dos pequeñas aguadas, en las cercanías no hay ninguna fuente permanente de agua potable abundante. El grupo principal es un grupo de plaza más bien masivo, en el que dominan cuatro estructuras en torno a la plaza central. Las más grandes de ellas cubren aproximadamente 400 metros cuadrados y tienen más de dos metros de altura. Este grupo está emplazado sobre una colina en el extremo este del sitio. La colina fue modificada por medio de un proyecto de nivelación a gran escala (en relación con las dimensiones de la antigua aldea). Afortunadamente, los habitantes actuales de La Caoba no han levantado construcciones encima de este grupo. Sin embargo, se han construido edificios escolares justo al sur del grupo principal, y el cementerio del pueblo está muy cerca, al norte. Además, la estructura sur ha sufrido una severa extracción de su cantera en la década de 1990, que se utilizó en la construcción de una iglesia (Figura 11, abajo). Hay pequeños agrupamientos de estructuras ubicados sobre otros cerros en el área que se encuentra hacia el este y sudeste del grupo principal.

Las cerámicas que se recobraron en excavaciones limitadas en La Caoba, tienen mayormente fechamientos de la última parte de Tepeu 2, con algunos tiestos del Clásico Temprano y el Preclásico Tardío recobrados de los niveles más profundos, y pertenecen al área de influencia cerámica de Cancuén (Bill, et al. 2002). Mientras que La Caoba pudo haberse ocupado para controlar el acceso a las cuevas cercanas (Woodfill, et al. 2001), los fechamientos de las cerámicas y el entorno marginal podrían indicar que buena parte de este sitio fue ocupado cuando en la ruta del río Pasión se daba inicio a una guerra endémica (Demarest 1997, en prensa). Las poblaciones pueden haberse trasladado más hacia el interior, hacia áreas más inhóspitas para escapar de los disturbios, según otros documentos que tienen que ver con la región de Petexbatún (OMansky, et al. en prensa).
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