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La Cerámica de Palenque: Informe de Actividades, Primera Fase
Informe Preliminar
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Versión Imprimible
Año de Investigación: 2003
Cultura: Maya
Ubicación: Palenque, Mexico
Sitio: Zona arqueológica de Palenque
Tabla de Contenidos
Introducción
Metodología de trabajo
Método de análisis
Sistema de clasificación
Conclusiones
Referencias Citadas
Introducción
Muchos aspectos de mi propuesta han cambiado desde su planteamiento inicial hasta este momento en que me dispongo a elaborar un informe de los resultados obtenidos en la primera fase del proyecto. Aspectos relativos a la metodología de estudio y a determinadas líneas de investigación se han visto modificados y enormemente enriquecidos tras un primer acercamiento al trabajo del Dr. Robert L. Rands. Los objetivos primordiales que inspiraron mi propuesta, sin embargo, permanecen inalterados, e incluso, reforzados: conocer con detalle la investigación realizada por el Dr. Rands sobre la cerámica de Palenque y su áreas adyacentes y aprender la metodología aplicada a su análisis; contrastar los nuevos datos obtenidos del estudio del material procedente de unidades habitaciones con aquél analizado hasta la fecha por el Dr. Rands; y, por último, establecer un vínculo académico entre el Dr. Rands y el equipo de investigadores que, dirigidos por el Arqlgo. Arnoldo González Cruz y coordinados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, se dedican actualmente al análisis de la cerámica de Palenque. Esta primera etapa del proyecto ha constituido, por tanto, el inicio de una colaboración que ha resultado ser muy positiva y que promete ser muy fructífera en el futuro.
Actualmente sigo formando parte del equipo de arqueólogos contratados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia para trabajar en el "Proyecto Arqueológico Palenque", siendo mi principal responsabilidad el análisis del material cerámico procedente de la excavación de unidades habitacionales. Cabe señalar que los avances logrados en la pasada temporada de trabajo se han visto impulsados por la asesoría del Dr. Robert Rands, quien no sólo ha compartido parte de su información con nosotros, sino que además ha supervisado mi clasificación aportando sugerencias y críticas que han enriquecido considerablemente el desarrollo de la investigación. Buena parte de las ideas expresadas en este informe constituyen los resultados de dicha colaboración y desde aquí quiero hacer extensible mi gratitud a todas aquellas personas que la han hecho posible.
De nuevo debo hacer alusión a la naturaleza atípica de mi proyecto con el fin de justificar el contenido preliminar del presente informe. Consta éste de una descripción de las actividades que el Dr. Rands y yo llevamos a cabo conjuntamente tanto en su laboratorio de Maryland como en el campamento de la zona arqueológica de Palenque, así como de una exposición de las premisas previas sobre las que partíamos cada uno de nosotros. Los datos precisos de nuestras sesiones de trabajo, en cambio, serán debidamente detallados en un informe final que incluirá las conclusiones conjuntas relativas a la metodología de análisis, así como una propuesta de clasificación de la cerámica en estudio.
Por último me gustaría dejar constancia de un delicado asunto derivado de mi estrecha colaboración con el Dr. Rands. Me refiero a mi libre acceso a parte de la información generada por éste a lo largo de más de cincuenta años de investigación. Muchos de sus datos han pasado a formar parte de mi proceso de aprendizaje y, en consecuencia, se han convertido en parte integrante de mi conocimiento de la cerámica palencana y de mi propia investigación. Si bien resulta obvio, no quiero dejar de hacer énfasis en el crédito que el Dr. Rands merece por su enorme aportación al estudio de la cerámica de Palenque, así como por su precisión en el registro de unos datos que ahora ha querido compartir conmigo.
Metodología de trabajo
Aunque obvia, quiero resaltar la diferencia entre dos conceptos ampliamente utilizados en el estudio de la cerámica arqueológica: el método de análisis, que hace referencia al procedimiento empleado para la obtención y recopilación de datos de la colección en estudio y el sistema de clasificación, que consiste en crear unidades taxonómicas artificiales con el fin de poner orden en el caos de los datos. Dichas unidades tales como variedades, tipos, grupos o vajillas deben ser siempre entendidas como un medio para dar sentido a la evidencia arqueológica. Teniendo presente esta distinción de conceptos, cabe destacar que la viabilidad de utilizar distintos sistemas de clasificación para el estudio de la cerámica de Palenque ha sido uno de los ejes fundamentales de mis discusiones con el Dr. Rands. Los métodos de análisis empleados por éste, sin embargo, no han sido objeto de desacuerdo en absoluto y, por el contrario, han resultado ser una de las fuentes fundamentales de mi aprendizaje.
Método de análisis
El Dr. Rands ha llevado a cabo una extensa y meticulosa recogida de datos derivados del análisis de su colección cerámica para la cual ha empleado diversos métodos:
- estudio petrológico a partir de láminas delgadas y la observación microscópica de la textura y el desgrasante.
- recocción de pequeños fragmentos cerámicos bajo condiciones controladas con el fin de obtener una descripción del color de la pasta estandarizada.
- análisis de activación de neutrones para identificar los distintos elementos de la composición de la pasta.
Los datos derivados de la aplicación de estos métodos conforman una fuente de información arqueológica tan exhaustiva como valiosa. Gracias a ellos el Dr. Rands ha podido establecer diferentes grupos de pasta, identificar bancos de extracción del barro e inferir técnicas de producción y prácticas culturales.
Al carecer de acceso a los medios necesarios para el empleo de los métodos antes mencionados, mi análisis se está limitando a la observación directa del material. De esta manera he obtenido una primera aproximación a las características formales y técnicas de la cerámica en estudio que me ha proporcionado una base descriptiva básica sobre la que plantear un primer intento de clasificación.
En base a lo anteriormente explicado, mi recopilación de datos comienza con una descripción muy elemental de tres atributos referentes a la pasta: textura (fina, mediana o burda), dureza (deleznable, frágil, dura o compacta) y color (según el código Munsell). En cuanto a la cocción, he distinguido entre una atmósfera oxidante contiene oxígeno libre que facilita la oxidación de las materias orgánicas y los compuestos ferrosos y suele producir pastas de color anaranjado, rojizo, café o beige y una atmósfera reductora carece de oxígeno libre de tal manera que la combustión es muy lenta y suele producir pastas grises o negras.
El desgrasante, antiplástico agregado a la arcilla natural para modificar su consistencia, es descrito en función de su composición arena, ceniza volcánica, cuarzo, mica, etc., el grosor de sus partículas muy fino, mediano o grueso y, por último, su proporción respecto al resto de la composición de la pasta reducida (menos de un 15%), media (entre un 15% y un 30%) o elevada (más de un 30%). De nuevo debo recalcar la imposibilidad de utilizar instrumentos de precisión a la hora de registrar este tipo de datos, de tal manera que éstos son aproximados.
Para la descripción del acabado de superficie hemos considerado todos aquellos tratamientos a los que fueron sometidas las vasijas, siempre y cuando el grado de erosión nos permitiera su apreciación: alisado, pulido, estriado, engobado, ahumado, aplicación de barbotina, etc. La decoración, por su parte, se refiere a todas aquellas técnicas que modificaron la superficie de la cerámica: incisión, excisión, esgrafiado, sellado, impresión, pastillaje y policromía, entre otras. Se señala también la naturaleza de los motivos decorativos antropomorfos, simbólicos, zoomorfos, fitomorfos, geométricos y su distribución a lo largo de la superficie de la vasija.
Dado el pésimo estado de conservación y la enorme fragmentación de la mayoría de los tiestos en estudio, el atributo de la forma constituye la clave para llevar a buen término la clasificación. Para su registro pretendo incluir una breve descripción de sus características formales, una ilustración de cada una de sus variantes y un rango de medidas que recoja los valores más pequeños y los más altos de cada uno de los fragmentos o piezas completas correspondientes a los grupos identificados.
A la luz de lo anteriormente expuesto la precariedad de mi examen visual en comparación con la sofisticación de los métodos empleados por el Dr. Rands resulta evidente. La comparación de los resultados obtenidos por ambos me ha obligado a considerar la necesidad de revisar algunas de las pautas de mi análisis. A continuación esbozaré algunas de ellas:
- Consideración de los grupos de pasta identificados por el Dr. Rands con el fin de revisar la clasificación preliminar de mi material.
- Consideración de la procedencia de las pastas a raíz del análisis por activación de neutrones para, en un futuro, establecer posibles vías de intercambio e identificar diferentes talleres de producción.
- Establecimiento de un acuerdo mutuo en cuanto a la terminología empleada para la descripción de las formas, técnica de producción y decoración de las vasijas.
Sistema de clasificación
Muchos han sido los errores cometidos a lo largo de mi análisis y no todos ellos han podido ser resueltos todavía. La necesidad de probar distintas vías para la clasificación ha condicionado la utilización de diversos sistemas de cuantificación que se ajustaran a las constantes novedades aportadas por el material en estudio. En este sentido la cerámica rescatada en el Grupo I, la mayor parte de la cual carece de un buen contexto arqueológico, ha constituido un buen material de ensayo para definir las líneas de investigación que serán utilizadas de ahora en adelante.
Tras numerosas sesiones de trabajo con el Dr. Rands, a lo largo de las cuales ambos tuvimos la oportunidad de intercambiar experiencias fruto del análisis de nuestras respectivas colecciones, llegamos a un acuerdo en lo que a la clasificación del material se refiere. Tres son los sistemas de análisis que van a ser utilizados en nuestro trabajo con el fin de proporcionar la mayor cantidad posible de información:
- El sistema Tipo-Variedad es el método de clasificación que considero más eficaz para reflejar una secuencia cronológica del material, así como para hacer comparaciones con la cerámica procedente de otros sitios del área maya. Sin embargo, la pésima conservación de la gran mayoría de los fragmentos cerámicos con los que estoy trabajando me ha llevado a utilizar dicho sistema de una manera poco convencional. Así es, siendo consciente de que el acabado de superficie constituye la clave del sistema Tipo-Variedad, en algunos casos me he visto obligada a crear tipos en base a atributos referentes a la pasta y a las formas. Mi intención ha sido integrar dentro de un sistema, comúnmente aceptado por la mayoría de los investigadores, un material atípico, tanto por su estado de conservación como por su marginalidad dentro del área maya. Con ello he flexibilizado un sistema que, siendo un poco rígido en su concepción, permite pequeñas modificaciones siempre y cuando éstas sean debidamente justificadas por la naturaleza del material y puntualmente explicadas en la presentación de la clasificación.
Cabe destacar que el Dr. Rands no está de acuerdo conmigo en el empleo del sistema Tipo-Variedad de una manera heterodoxa y, a este respecto, no hemos llegado a acuerdo alguno. Él empleará dicho sistema de clasificación tal y como fue concebido por sus creadores y tan sólo en aquellos casos en los que las condiciones de conservación de los fragmentos cerámicos lo permitan.
- Para el estudio específico de los bordes se utilizará un segundo sistema de clasificación referente a la evolución de las formas a lo largo del tiempo. El trabajo del Dr. Rands a este respecto es ciertamente impresionante y mi única aportación ha sido la corroboración de la presencia o ausencia de cada una de las formas por él identificadas en mi material de estudio. La utilidad de dicho sistema radica en el hecho de que en muchos casos se pueden detectar cambios en las diferentes formas de vasijas que pueden servir de referentes cronológicos para el establecimiento de una secuencia cerámica. Si bien dichos cambios suelen ser muy sutiles, lo cierto es que las formas no sólo evolucionan más rápido que los tipos, sino que además presentan un mayor rango de variación. No es éste el primer caso en que se propone el uso independiente de un sistema de análisis basado en la observación de las formas con el fin de complementar la información obtenida a partir del empleo de otros sistemas más convencionales. "En Tikal se utilizaron tres sistemas, diferentes e independientes, de clasificación de la cerámica. El primero fue el tradicional sistema "Tipo-Variedad" (R.E. Smith, Willey y Gifford, 1960), el segundo una clasificación de formas de las vasijas y el último una clasificación de las pastas" (Culbert, 2003:52). En el caso de las formas, Palenque también presenta importantes singularidades respecto a otros sitios del área maya (sirvan de ejemplo la casi total ausencia de asas y vertederas en las ollas o la extrema delgadez de las paredes de las grandes ollas Murciélagos).
Para el registro de todas las formas y sus variaciones a lo largo del tiempo se ha optado por utilizar dos niveles de clasificación. En primer lugar, las clases de formas, término acuñado por Culbert en Tikal (1993) que para el material de Palenque se ha dividido en las siguientes categorías: ollas, cazuelas, cajetes, platos, vasos, beakers y tecomates. Se trata, por tanto, de un nivel muy general que hace alusión a la función y al tamaño de las vasijas. El segundo nivel de clasificación se refiere la fase a la que corresponden cada una de las clases de formas en función de las modificaciones que experimentan a lo largo del tiempo, tales como la orientación de los bordes, el grosor de las paredes o la aplicación de técnicas decorativas.
Con el fin de relacionar estos dos niveles clase de forma y fase dentro de una misma categoría de análisis, el Dr. Rands está elaborando un sistema de nomenclatura basado en nombres de pájaros (p.ej: la cazuela paloma sería aquélla que tiene su mayor frecuencia en la fase Murciélagos). Por el momento yo prefiero evitar el uso de tantos nombres arbitrarios que supongan un esfuerzo de memorización y he optado por la descripción, breve y puntual, de las características diagnósticas que condicionan la asignación de una clase de forma a una determinada fase (p.ej: la cazuela de borde extendido y pared muy redondeada corresponde a la fase Murciélagos). Con ello no estoy dudando de la viabilidad del sistema del Dr. Rands a la hora de transmitir de una manera rápida y eficaz mucha información a partir de un solo nombre, de manera que no descarto la posibilidad de emplear en un futuro dicho sistema una vez que éste quede perfectamente estructurado.
- Con el análisis de la pasta entramos en el tercer sistema de clasificación. Tal y como mencioné en el apartado dedicado a los métodos de análisis, son muchos los logros obtenidos por el Dr. Rands en lo que a la identificación de pastas se refiere. Sin embargo, y por el momento, en mi clasificación tan sólo emplearé una simplificación de los resultados arrojados por la extensa investigación del Dr. Rands. De esta manera, tres han sido las clases de pasta más frecuentes encontradas en mi material de estudio:
- Pasta café rojiza; recogida en bancos ubicados en las sierras bajas, con un alto contenido de arena de cuarzo en su composición y un color rojizo resultado de un proceso de oxidación incompleto. El empleo de esta arcilla constituye una larga tradición que se extiende desde el Preclásico Tardío hasta el fin de la ocupación del sitio y corresponde a la producción local del sitio.
- Pasta café anaranjada; proviene de las llanuras y, más concretamente, de las orillas del río Michol, al oeste de Palenque. Se caracteriza por tener un núcleo muy oscuro, resultado de un alto contenido de fitolitos en su composición. Al igual que en el caso anterior, esta clase de pasta fue utilizada prácticamente a lo largo de toda la secuencia de ocupación del sitio.
- Pasta amarillenta; proviene del río Chacamax, al este del sitio de Palenque, y se caracteriza por tener un contenido todavía más alto de fitolitos en su composición. Esta clase de pasta empezó a utilizarse a partir del Clásico Tardío, probablemente debido al agotamiento de algunos bancos de arcilla que estaban siendo explotados.
Un aspecto a tener en cuenta es la tendencia a utilizar una determinada clase de pasta para la fabricación de un determinado tipo de vasija. Así es, la pasta café rojiza, por ejemplo, se solía emplear para la elaboración de cazuelas, apaxtles, cajetes grandes, incensarios y figurillas, mientras que la pasta café anaranjado resultaba más apropiada para la fabricación de vasos y cajetes más pequeños, generalmente, con algún tipo de decoración. La identificación de este tipo de pautas culturales requiere de un ejercicio de reflexión basado en la relación del material con el contexto al que estuvo asociado. Ésta y otras muchas cuestiones relativas a la interpretación de la evidencia arqueológica constituyen el fin último de nuestro estudio y requieren de un trabajo conjunto entre todos los investigadores implicados.
Conclusiones
El arqueólogo no tiene tan sólo la "responsabilidad de seguir sus propios objetivos, sino también la de integrar su trabajo con el de sus predecesores y demostrar que sus métodos para recoger, analizar y registrar darán lugar a un archivo útil para los trabajadores futuros" (Orton et al., 1993:53). Así es, con mi trabajo no sólo pretendo aplicar en mi investigación los conocimientos adquiridos a raíz de mi colaboración con el Dr. Rands, si no que también quiero dejar unas pautas metodológicas bien definidas que faciliten el trabajo de los arqueólogos que nos sucedan. Con este fin estoy elaborando un muestrario en el que se presenten, de manera ordenada y accesible, los fragmentos mejor conservados y/o más representativos de cada uno de los tipos identificados y/o establecidos a partir de mi clasificación.
Mi intención es compartir los resultados de nuestro estudio con otros investigadores del área de tal manera que sea posible hacer comparaciones de los materiales procedentes de diferentes sitios y así obtener un mejor conocimiento del desarrollo de las diferentes tradiciones cerámicas, del grado de interacción cultural de un sitio a otro y de los márgenes cronológicos de las diferentes secuencias. Si bien es ésta una tarea proyectada a largo plazo, lo cierto es que el acceso directo a la investigación realizada por el Dr. Rands y nuestras discusiones relativas a los métodos de clasificación han constituido un primer paso muy importante para sentar las bases de nuestro trabajo en el futuro.
Referencias Citadas
| Culbert, T. Patrick |
| 2003 |
"The Ceramics of Tikal," en Tikal: Dynasties, Foreigners and Affairs of State, School of American Research SAR, Press/James Currey, Santa Fe and Oxford. |
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| Orton, C. et al. |
| 1997 |
La cerámica en arqueología. Barcelona. |
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Entregado el 6 de julio del 2004 por:
Maria Elena San Román Martín
elesanroman@hotmail.com
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