Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Karl Taube, Zachary Hruby y Luis Romero
 

Fuentes de Jadeíta y Antiguos Talleres: Un Reconocimiento Arqueológico en el Curso Superior del Río El Tambor, Guatemala
Traducido del Inglés por Alex Lomónaco
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Enlaza con Figura 51a. Vista del Río Motagua cerca de Mixco Viejo.

Año de Investigación:  2004
Cultura:  Maya
Cronología:  Clásico Tardío
Ubicación:  Valle del Motagua Central, Guatemala
Sitios:  Río El Tambor

Tabla de Contenidos

Introducción
Sitio Aguilucho
Terraza 1
Terraza 2
Terraza 3
Terraza 4
Sitio Cerro Chucunhueso
Sitio Carrizal Grande
Los Encuentros 1 y 2
Sitio La Ceiba
Composición y Distribución de los Sitios
La Obsidiana
Conclusiones
Agradecimientos
Lista de Figuras
Referencias Citadas
Apéndice: Muestras de Jade de la Región del Motagua

Introducción

Desde la primera documentación de fuentes de jade que realizara Robert Leslie en Manzanotal, en 1952, es sabido que el Valle del Motagua Central en Guatemala es una región que cuenta con una importante presencia de jadeíta (Foshag y Leslie 1955). En la actualidad se están recolectando grandes cantidades de jadeíta de distintas fuentes situadas en el lado norte del Río Motagua, entre ellas la del curso inferior del Río La Palmilla y otras áreas en las cercanías de Río Hondo (Figura 1, Figura 2, Figura 3, Figura 4, y Figura 5; y Apéndice, Figura 1, Figura 2, y Figura 3). La mayor parte de este material es transportado a la ciudad de Antigua, donde se lo trabaja para hacer joyas y esculturas destinadas al comercio turístico.

Aunque en la actualidad las jadeítas de distintas calidades y colores son bien conocidas en el Valle del Motagua Medio, han habido importantes debates en torno a la cuestión de si esta región fue la única fuente antigua de jadeíta para Mesoamérica y Centro América. Distintos investigadores han planteado que la jadeíta verde-azulada translúcida, bien conocida de los olmecas del Formativo, al igual que de las antiguas culturas de Costa Rica, no provino de la región del Río Motagua sino de alguna otra zona más lejana, como Guerrero o Costa Rica (Coe 1968:100-103; Easby 1968:87; 1981:138; Griffin 1981:219; 1993:203; Hauff 1993:93; Paradis 1981:206). Además, Ronald Bishop y sus colegas han observado que los tipos de jadeíta que se han analizado en artefactos y fuentes conocidas, son química y estructuralmente demasiado diferentes como para provenir de una única fuente o región (Bishop et al. 1985; Bishop et al. 1991; Bishop y Lange 1993). Sin embargo, George Harlow (1993) ha planteado que debido al proceso metamórfico que tiene lugar durante la creación de la jadeíta, su composición química puede variar notablemente dentro de una misma región. Según Harlow (ibid.), todos los tipos de jade que se conocen en la antigua Mesoamérica pueden haber tenido su origen en una única área, la del Valle del Motagua Central. Por lo que parece, ambas posiciones probablemente sean correctas, puesto que se está volviendo cada vez más aparente que la región con presencia de jade en el área del Motagua es mucho más extensa de lo que se pensaba en un principio, y que también hay muchas fuentes diferentes en las regiones montañosas que se encuentran a unos 40 kilómetros a cada lado del Valle del Motagua Medio (Figura 1; Seitz et al. 2001; Taube et al. 2004).

En 1998, las desastrosas inundaciones provocadas por el huracán Mitch dejaron a la vista grandes cantidades de guijarros aluvionales, o "flotación", en los afluentes tanto del norte como del sur del Motagua. En términos de color y translucidez, parte de este material resultaba comparable con la jadeíta "azul olmeca". Los prospectores de jade del lugar siguieron sin demora los guijarros de jade río arriba y llegaron a importantes afloramientos de jadeíta, esto es, a fuentes geológicas de la piedra. En el año 2000, el prospector de jadeíta Carlos González condujo a Russell Seitz (Seitz et al. 2001) a uno de dichos afloramientos, situado en la parte alta del drenaje del Río Blanco en la Sierra de las Minas, al norte del Valle del Motagua (Figura 6, Figura 7, y Apéndice, Figura 4). Por otro lado, al sur del Motagua se estaban descubriendo grandes cuerpos de jadeíta (Figura 8). Ya en 1995, el arqueólogo François Gendron (Gendron et al. 2002) descubrió un guijarro de jadeíta verde-azulada en el Río El Tambor, un tributario sureño del Río Motagua (Figura 10, y Apéndice, Figura 5). Sin embargo, después del huracán Mitch, los buscadores de minas del lugar encontraron grandes cuerpos de jadeíta corriente arriba del Río El Tambor, en los cañones próximos a las actuales comunidades de La Ceiba, San José, y Carrizal Grande (Figura 9, Figuras 11-20, y Apéndice, Figuras 6-11). Una de las fuentes más importantes se encuentra en Quebrada Seca, cerca del pueblo de San José (Figura 15). Uno de las muchas cuerpos de jadeíta de este barranco pesa aproximadamente 300 toneladas, y es una de las piedras de jadeíta más grandes de que se tenga noticias (Figura 16).

Desde el primer descubrimiento de fuentes de jadeíta cerca de Manzanotal, pudo saberse que el trabajo del jade, en la antigüedad, fue llevado a cabo en el Valle del Motagua Medio (Foshag y Leslie 1955:81). En realidad, Smith y Kidder (1943:165) ya habían observado "materiales de trabajadores del jade" en Guaytán, uno de los sitios más importantes de la región del Motagua Medio, aunque los investigadores no estaban al tanto de la existencia de jadeíta natural en la región. Formaban parte de este conjunto de Guaytán, cuentas parcialmente hechas, nódulos con horadaciones cónicas, y elementos aserrados en diversas etapas de manufactura (Figura 18). En los años subsiguientes, distintos proyectos arqueológicos se concentraron en los talleres de jade del Valle del Motagua Medio (Becquelin y Bosc 1973; Feldman et al. 1975; Hammond et al. 1977; Walters 1982). En la región de Río Hondo existen algunos antiguos talleres de jade, que incluyen áreas extensas con sobrantes de jadeíta, así como yunques de jadeíta (Figura 19a y Figura 19b). Sin embargo, no se había efectuado ningún reconocimiento arqueológico en las regiones con presencia de jade recientemente descubiertas en el curso superior del Río El Tambor, concretamente en el tributario de Quebrada del Silencio, que comienza cerca del cerro El Tobón arriba de Carrizal Grande, y se conecta corriente abajo con el Río La Puerta y por último con la confluencia del Río El Tambor, en la región que se conoce como Los Encuentros (Figura 1 y Figura 9). Aunque no se sabe de la existencia de depósitos significativos de jadeíta en el Río La Puerta, sí existen, río arriba en la Quebrada del Mico y Quebrada Seca, afluentes de la Quebrada del Silencio (Figura 15 y Figura 29). En términos de fuentes de jadeíta en Mesoamérica, esta área de Quebrada del Silencio, Quebrada del Mico y Quebrada Seca es de especial importancia, porque contiene grandes afloramientos naturales de jadeíta azul translúcida, el tipo preferido por los olmecas del Formativo (Seitz et al. 2001; Taube et al. 2004; Hruby et al. 2005).

Como parte del más amplio Programa de Arqueología del Motagua Medio, el Proyecto Arqueológico del Jade fue iniciado en febrero del 2004, con el objetivo de documentar sitios arqueológicos y fuentes de jadeíta en la cuenca superior del Río El Tambor. El equipo del proyecto estuvo conformado por Luis Romero, Karl Taube y Zachary Hruby como co-directores, con la asistencia y participación de dos estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Liliana Padilla y Orlando Moreno. Dos experimentados prospectores de jade, Carlos González y Rolando Alvarado, hicieron las veces de guías en la región. El área principal de investigación tuvo por foco a las regiones con presencia de jade y a los sitios asociados entre las actuales comunidades de Carrizal Grande y La Ceiba, una distancia de aproximadamente 8 kilómetros (Figura 9). Debido a la naturaleza irregular del terreno, por lo general se hizo necesario transitar por los senderos de las actuales comunidades de San José, La Crucita, Carrizal Grande y La Ceiba. Durante la temporada de campo 2004, y con la ayuda del Sistema de Posicionamiento Global, se hallaron siete sitios que contenían arquitectura y desechos de producción de jade, sitios que fueron incluidos en el mapa de San Diego a escala 1:50,000 del Instituto Geográfico Nacional (NAD 83 / WGS 84). Se mapearon tres de estos sitios, poniendo un énfasis especial en el sitio más extenso y complejo del área, Sitio Aguilucho. Durante nuestro reconocimiento, nos concentramos particularmente en las regiones de barrancos, cañones, y las adyacentes a éstos, por tratarse de fuentes naturales de agua y áreas donde las cuerpos de jadeíta quedaron expuestos como consecuencia de la erosión aluvional. Además, también se llevaron a cabo reconocimientos en las regiones montañosas de arriba, en busca de sitios y de afloramientos de jade. Dada la extremada densidad de la jadeíta, la reducción lítica inicial tendía a ocurrir cerca de las cuerpos de jadeíta más voluminosos, como las grandes rocas aluvionales o afloramientos. En otras palabras, allí donde hay grandes cuerpos de jade, con frecuencia se encuentran, en las proximidades, talleres antiguos.


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Fuentes de Jadeíta y Antiguos Talleres: Un Reconocimiento Arqueológico en el Curso Superior del Río El Tambor, Guatemala  (3.46 MB)

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Entregado el 8 de enero del 2005 por:

Dept. of Anthropology, U.C. Riverside

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