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T. Patrick Culbert
 

Antigua Agricultura Maya en Tierras Pantanosas
Traducido del Inglés por Alex Lomónaco
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Figura 1. Plano del Sitio de Cara Fea
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Año de Investigación:  1995
Cultura:  Maya
Cronología:  Clásico Tardío
Ubicación:  Norte de Guatemala
Sitio:  Bajo la Justa

Con fondos de la Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos, Inc. (FAMSI) y de la Universidad de Arizona, fue posible completar una breve temporada de campo en Guatemala, en mayo/junio de 1995. El objetivo de esta investigación consistía en llevar a cabo un estudio arqueológico del posible uso agrícola del pantano estacional (el Bajo la Justa) entre los sitios de Yaxhá y Nakum, en el norte de Guatemala. La investigación es un proyecto en colaboración entre el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH) y la Universidad de Arizona.

El Problema de la Investigación

Un problema fundamental para la comprensión del surgimiento y colapso de la civilización maya clásica, es el equilibrio entre población y subsistencia. Los estimados actuales (Culbert y Rice, 1990) indican que la población del Clásico Tardío alcanzó el nivel extremadamente alto de 200 personas/km2 en la sección sur de las tierras bajas. Para alimentar a esta inmensa población, los mayas tuvieron que dejar de lado la agricultura conservadora y ecológicamente sólida de tala y quema, que fue la base de sus primeros siglos de desarrollo (Harrison y Turner, 1978). Para aumentar su capacidad de sostenimiento, los mayas seguramente se embarcaron en aventuradas nuevas técnicas de intensificación agrícola, que todavía no han sido del todo bien comprendidas.

Un factor clave para incrementar la capacidad agrícola de sostenimiento habría sido el uso de los extensos pantanos de las tierras bajas mayas. En los modelos tradicionales de la antigua agricultura maya, se presumía que esas tierras no eran usadas para fines agrícolas. Más recientemente, sin embargo, se descubrió evidencia de la utilización de los pantanos en áreas tan diversas como la cuenca del Río Candelaria y la costa de Vera Cruz en México, y en Belice (Siemens y Puleston, 1972; Siemens, 1983; Turner y Harrison, 1983; Lambert y Arnason, 1983; Pohl, 1990). Ahora queda claro que los mayas estuvieron utilizando varios sistemas diferentes de agricultura de pantanos.

Un tema que ha dado lugar a encendidos debates, sin embargo, es si los enormes espacios de pantanos interiores (llamados bajos) que constituyen aproximadamente el 40% de la superficie de la tierra en la zona central y noreste del Departamento de Petén en Guatemala (Rice y Culbert, 1990: Cuadro 1.1) fueron puestos al servicio de la agricultura. Las demarcaciones del campo en el gran Bajo de Morocoy, justo al norte de la frontera guatemalteca con Quintana Roo (Harrison, 1978) son claramente visibles desde el aire, y en Río azul, en el lejano noreste de Guatemala, se descubrieron canales y pequeños bajos (Culbert, Levi, y Cruz, 1990). No obstante, algunos investigadores rechazan dichas evidencias e insisten en que los grandes bajos del Petén no eran utilizados (Pope y Dahlin, 1989; 1993). El desacuerdo continuará sin ser resuelto hasta que alguien emprenda trabajos en el terreno en algún sistema importante de bajos.

En julio de 1993, fui invitado por la Lcda. Vilma Fialko C., directora del programa de estudios intersitio del Proyecto Triángulo del IDAEH a participar en su programa, para investigar un importante bajo en el área de estudio. El programa de la Licda. Fialko consiste en efectuar relevamientos intersitio entre los sitios de Tikal, Nakum, Yaxhá y Naranjo. En el área de estudio se extienden varios grandes bajos. En una visita de planificación hecha en mayo de 1994 (con fondos de la División Internacional de la National Science Foundation), el Bajo la Justa, un bajo de 150 km2 que se extiende entre Yaxhá y Nakum, fue elegido como primer área de estudio. Yo fui designado Investigador Invitado, un nuevo status recientemente creado para estimular la colaboración internacional con los programas de investigación del IDAEH.

La Temporada 1995

La investigación en el terreno tuvo lugar del 22 de mayo al 3 de junio de 1995. El equipo de investigación trabajó doce horas por día sin descanso de fin de semana, ampliando considerablemente lo que podría lograrse en tan corto intervalo. Entre los participantes estaban el Dr. T. Patrick Culbert y la Lcda. Vilma Fialko C. (la colaboradora guatemalteca), la Dra. Laura J. Levi, y los estudiantes graduados Brian R. McKee y Julie Kunen.

Los objetivos de nuestra investigación consistían en mejorar nuestros conocimientos sobre las diferencias microecológicas en el bajo mismo, y buscar señales de antiguas modificaciones hechas por el hombre. Además, realizamos excavaciones de prueba en la Aguada Maya, un gran reservorio cerca del centro del bajo, y mapeamos un nuevo sitio, Cara Fea, que fue descubierto en el proceso de abrir un sendero a través del bajo.

Estudios Ecológicos

Para clasificar la vegetación contamos con la ayuda de Don Felipe Lanza, un petenero nativo y empleado de la División Forestal del Parque Nacional Tikal. Bajo la guía del Sr. Lanza, aprendimos mucho más en detalle las asociaciones de la vegetación dentro de los bajos. Además de los dos tipos más importantes y conocidos de bajos (Lundell, 1937) (que ahora denominamos "bajo de palmas" y "bajo de matorrales"), hay una gran número de subtipos reconocibles a partir de las especies arbóreas predominantes. Durante nuestra estadía en el terreno recibimos la visita del Dr. Thomas Sever, de la NASA, que está colaborando con el proyecto. Nuestro mapa de tipos de vegetación será comparado con las imágenes satelitales para identificar las marcas que permitirán cuantificar la vegetación similar de los pantanos a través de las tierras bajas.

Durante nuestro trabajo quedaron en evidencia dos factores que contradicen las ideas tradicionales sobre los bajos. La primera es que los bajos de palmas son excelentes para la agricultura y que constituyen uno de los micro-medio ambientes que suelen elegir los agricultores del Petén. La segunda es que este importante tipo de bajo es mucho más extenso de lo que se creía en un principio. Los bajos de palmas constituían el 36% de una sección de seis km del Bajo la Justa, donde mapeamos tipos de vegetación a lo largo de la brecha de relevamiento Yaxhá-Nakum que abrió Vilma Fialko.

Durante el relevamiento de la vegetación se descubrieron varios elementos que pueden ser indicativos de un uso agrícola. Cerca de Yaxhá, unos largos elementos lineales en una sección de bajos de matorrales podrían ser los restos de antiguas plataformas de cultivo. Además, un tipo de superficie de terreno ondulado que es común en el Bajo la Justa, es similar a las indicaciones de superficie que en Río Azul resultaron ser sistemas de canales y campos de cultivo.

Las Comunidades de los Bajos

Un hecho muy importante acerca de la ubicación de sitios mayas en relación con los bajos, ha sido puesto en evidencia por los relevamientos efectuados dentro del Proyecto Triángulo. Si bien no se han hallado plataformas de casas en ninguna de las zonas de vegetación que marcan un bajo, nuestro trabajo sugiere que en realidad hubo ocupación en casi todas las áreas de tierras ligeramente más elevadas, donde los parches de selva alta aparecen como "islas" dentro del bajo. A estas áreas de ocupación nosotros las llamamos "comunidades de los bajos" y serán uno de los focos de nuestras investigaciones en 1966.

Otro factor de gran importancia es que las comunidades situadas en los bajos son de una diversidad considerable, y varían de centros de tamaño mediano con importante arquitectura monumental, a grupos de pequeñas estructuras. Hay dos sitios en el Bajo la Justa que ilustran dicha diversidad. Uno de estos sitios, la Poza Maya, está situado cerca del centro del bajo, 5 km al norte de Yaxhá y 8 km al sur de Nakum. El sitio de la Poza Maya ocupa un alto cerro cubierto por una selva alta que se eleva desde el bajo. Unas 40 grandes estructuras dispuestas alrededor de nueve patios, forman el centro del sitio. Los pozos de prueba que abrieron los arqueólogos guatemaltecos en las plazas dieron con múltiples pisos más antiguos y tanto como 7 m de relleno a través de un área extensa. El tamaño de las estructuras (de hasta 20 m de altura), la presencia de arquitectura abovedada de mampostería, y la enorme inversión en mano de obra para la construcción de las plazas, indican que la Poza Maya fue un centro de organización para cualquiera que hubiera sido la actividad que se llevaba a cabo en el Bajo la Justa. Durante las exploraciones parciales de una sección más baja del cerro, llevadas a cabo en mayo de 1995, se descubrieron 10 estructuras pequeñas, pero todavía no se ha determinado la amplitud de esta ocupación de la "clase baja". Si el Bajo la Justa era un páramo que no se utilizaba, es difícil imaginar por qué un sitio de este tamaño y complejidad se encontraba en su centro.

Aproximadamente a 1 km de la Poza Maya, en la zona de contacto entre la loma de la Poza Maya y el bajo, está la Aguada Maya, un reservorio grande, casi cuadrado, de 250 m en uno de sus lados. Las excavaciones efectuadas en mayo de 1995 demostraron que los terraplenes de la aguada eran una obra de construcción, y revelaron un posible sistema de canales que entra al reservorio por uno de sus ángulos. El tamaño del reservorio en un área donde no puede haber habido una gran población, sugiere algún uso especial del elemento.

Cara Fea (Figura 1),  el segundo ejemplo de una comunidad de bajos, fue descubierta durante nuestra temporada 1995. El sitio ocupa otra lomada de selva alta en el Bajo la Justa, a unos 2 km del sitio de la Poza Maya. En marcado contraste con la arquitectura monumental de gran tamaño de la Poza Maya, el sitio de Cara Fea consta aproximadamente de 20 estructuras más pequeñas en ocho grupos de patio. Un número importante e inusual de chultunes en el sitio podrían estar indicando alguna actividad especial de almacenamiento.

El reconocimiento de la frecuente presencia y diversidad de las comunidades de los bajos da lugar a importantes preguntas de investigación. La notable diferencia en la escala arquitectónica entre la Poza Maya y Cara Fea, indica una estructura organizativa en los bajos mismos que debe ser investigada en términos de cronología de patrones de asentamiento y de conjuntos de artefactos. ¿Las comunidades son resultado de un repentino y breve surgimiento poblacional, o representan un patrón de larga duración? Si son de larga duración, ¿cambian significativamente a lo largo del tiempo? ¿Estos sitios representan las mismas actividades productivas, o éstas fueron diferentes?

Resumen

Nuestra temporada de campo constituyó un importante primer paso en el desarrollo de un programa de investigaciones ecológicas y arqueológicas en las tierras húmedas del norte de Guatemala. Ya se ha producido un artículo que fue presentado en los encuentros sobre arqueología de Guatemala y que será publicado en 1996 (Culbert et al., s/f), junto con propuestas para futuras investigaciones presentadas en la Fundación Wenner-Gren y en la National Science Foundation.

Referencias Citadas

Culbert, T.P., L.J. Levi, y L. Cruz
1990 Lowland Maya Wetland Agriculture. En Vision and Revision in Maya Studies, editado por F. Clancy y P.D. Harrison, págs. 115-124. University of New Mexico Press, Albuquerque.
Culbert, T.P. y D.S. Rice, editores
1990 Precolumbian Population History in the Maya Lowlands. University of New Mexico Press, Albuquerque.
Harrison, P.D.
1978 Bajos Revisited: Visual Evidence for One System of Agriculture. En Prehispanic Maya Agriculture, editado por P.D. Harrison y B.L. Turner II, págs. 247-254. University of New Mexico Press, Albuquerque.
Harrison, P.D. y B.L. Turner II, editores
1978 Prehispanic Maya Agriculture. University of New Mexico Press, Albuquerque.
Lambert, J.D.H. y J.T. Arnason
1983 Ancient Maya Land-Use and Potential Agricultural Productivity at Lamanai Belize. En Drained Field Agriculture in Central and South America, editado por J.P. Darch, págs. 111-122. BAR International Series, no. 189, Oxford.
Lundell, C.
1937 The Vegetation of the Petén. Carnegie Institution of Washington, Publication 478, Washington, D.C.
Pohl, M., editora
1990 Ancient Maya Wetland Agriculture. Waveland Press, Boulder.
Pope, K.D. y B.H. Dahlin
1989 Ancient Maya Wetland Agriculture: New Insights from Ecological and Remote Sensing. Journal of Field Archaeology 16:87-106.
1993 Radar Detection and Ecology of Ancient Maya Canal Systems. Journal of Field Archaeology 20:379-383.
Rice, D.S. y T.P. Culbert
1990 Historical Contexts for Population Reconstruction in the Maya Lowlands. En Precolumbian Population History in the Maya Lowlands, editado por T.P. Culbert y D.S. Rice, págs. 1-36. University of New Mexico Press, Albuquerque.
Siemens, A.H.
1983 Oriented Raised Fields in Central Veracruz. American Antiquity 48:85-102.
Siemens, A.H. y D.E. Puleston
1972 Ridged Fields and Associated Features in Southern Campeche: New Perspectives on the Lowland Maya. American Antiquity 37:228-239.
Turner, B.L. II y P.D. Harrison, editores
1983 Pulltrouser Swamp: Ancient Maya Habitat, Agriculture, and Settlement in Northern Belize. University of Texas Press, Austin.

Entregado el 1 de noviembre del 1995 por:
T. Patrick Culbert
tpc@U.Arizona.EDU

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