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Anthony A. Vega
 

Investigaciones Arqueológicas de las Planicies Aluviales al Norte de San Lorenzo
Traducido del Inglés por Alex Lomónaco
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Figura 1. Sitios arqueológicos olmecas en el sur de Veracruz y en el este de Tabasco, México.
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Año de Investigación:  1998
Cultura:  Olmeca
Cronología:  Preclásico
Ubicación:  Veracruz, México
Sitio:  San Lorenzo

Tabla de Contenidos

Introducción
Objetivos de la Investigación
Métodos de Campo
Resumen de Resultados de las Excavaciones de Prueba
Lista de Figuras
Referencias Citadas

Introducción

El sitio olmeca de San Lorenzo está situado en lo alto de una meseta ubicada dentro del sistema de drenaje inferior de la cuenca del río Coatzacoalcos, en el sudeste de Veracruz, México (Figura 1). Allí, la meseta de San Lorenzo se eleva 50 metros por encima de los terrenos aluviales circundantes. Un complejo patrón de meandros antiguos y modernos, y lagos en forma de herradura caracterizan las planicies aluviales, indicando un cambio continuo en la hidrología. Lo que es más importante, los terrenos aluviales contienen un patrón de sitios con montículos bajos que varían en cuanto a tamaño, forma, y altura. La distribución y ubicación de los montículos también varía. Se los encuentra en forma aislada, en grupos de dos, tres, cuatro y cinco, alrededor o en las proximidades de los canales antiguos y modernos del río. En algunos casos, los montículos están ubicados cerca unos de otros o separados por depresiones bajas que también varían en profundidad y tamaño. La mayoría de los sitios con montículos bajos se encuentran en el ámbito de los terrenos aluviales al norte de la meseta de San Lorenzo (Figura 2). Estos terrenos aluviales comprenden al menos 23 kilómetros cuadrados de la región del hinterland interior de San Lorenzo. Los terrenos aluviales del norte están definidos por límites naturales. El río Tatagapa y sus tributarios; el Tatagapilla, el Lagartero y el arroyo Paseo Arena, definen el límite occidental. El río Chiquito define el límite oriental. La confluencia de los ríos Tatagapa y Chiquito define el límite más al norte, donde una línea arbitraria en dirección este-oeste, al norte de la meseta de San Lorenzo, y que se extiende desde el río Tatagapa hasta el río Chiquito, representa el límite sur (Figura 2 y Figura 3).

En un reciente recorrido arqueológico se identificaron 106 montículos bajos en las planicies aluviales circundantes, setenta de los cuales se hallan en la planicie aluvial norte (Lunagómez, 1993; 1995). En 1993, Cyphers investigó uno de los sitios de montículos bajos del terreno aluvial del norte, y puso al descubierto siete pozos de fogatas en un área de seis metros cuadrados. El análisis del material cerámico recuperado de los niveles estratigráficos asociados, ha ubicado dichos pozos de fogatas dentro del período Formativo Temprano (1250 a 900 a.C.) (Cyphers, 1993; Lunagómez, 1995; Symonds, 1995). En 1998, llevé a cabo un reconocimiento inicial en la planicie aluvial norte y logré determinar que el número de montículos está más cerca de los 100. Asimismo, entre el 28 de febrero y el 29 de mayo de 1998, realicé excavaciones de prueba en 15 de aquellos sitios de montículos bajos. Esta investigación arqueológica fue llevada a cabo bajo los auspicios del Proyecto Arqueológico San Lorenzo Tenochtitlán, con la autorización del Consejo Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. La Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos, Inc. (FAMSI) aportó los fondos para la investigación arqueológica que nos ocupa. Este informe es un resumen de los métodos y resultados de las excavaciones realizadas durante el período de excavación, que tuvo una duración de tres meses.

Objetivos de la Investigación

Los objetivos del proyecto arqueológico de 1998 fueron y son los siguientes: (1) investigar el 30% (veintidós) de los sitios con montículos bajos; (2) determinar la historia estratigráfica y cultural de los montículos; (3) determinar la historia estratigráfica y depositacional de las planicies aluvionales; (4) determinar la relación entre los montículos y los terrenos aluviales; (5) determinar si hay otros pozos de fogatas dentro de otros montículos y determinar su función; (6) determinar si aparecen otros elementos (por ejemplo pisos) en asociación con los pozos de fogatas; (7) determinar la función de los montículos (por ejemplo, unidades domésticas); y (8) determinar la relación de los montículos con la meseta de San Lorenzo.

Métodos de Campo

Muestra.  Previo a las excavaciones, se solicitó y se obtuvo el permiso de los tres principales terratenientes, el Sr. Ángel Herrera, el Sr. José Manuel Gutiérrez y el Sr. Fernando García. Estos tres propietarios de tierras actualmente son dueños de 15 kilómetros cuadrados de los terrenos aluviales del norte y los cultivan (con sorgo). Se llevó a cabo un reconocimiento inicial de las planicies aluviales del norte a fin de identificar y determinar el número y tamaño de los montículos allí presentes. Este relevamiento proporcionó la información necesaria para modificar la estrategia de muestreo original y para determinar cuáles montículos habían de ser investigados. La muestra inicial estuvo basada en las dimensiones generales de los montículos que incluyen las variables de largo, ancho, altura y forma. Dichas variables fueron elegidas sobre la base de un análisis estadístico preliminar, el cual sugiere que el tamaño del montículo es un indicador importante. Este análisis estadístico, entonces, sugiere una posible relación entre el tamaño del montículo y la función del sitio. Los sitios con montículos fueron luego divididos en intervalos absolutos (por ejemplo, 0-49 metros cuadrados; 50-99 metros cuadrados, y etc.). Esta frecuencia de distribución grupal dió como resultado un total de ocho grupos. El término medio de cada grupo se calculó para ayudar a determinar si los montículos se agrupaban en torno a algún tamaño en particular, como parece ser el caso. Así, se hicieron intentos en el campo por investigar montículos que representaran cada uno de los ocho grupos. Esta estrategia de muestreo también proporciona un cierto grado de flexibilidad para el caso de los factores logísticos.

Excavaciones.  Se estableció un transecto norte-sur con la coordenada 0/0 en el centro de uno de los montículos. Este dato fue relacionado con los elementos naturales y culturales que se ubicaban dentro del área de investigación. Se ubicaron un total de 18 unidades de prueba en relación con este transecto norte-sur, y se les fijaron las coordenadas apropiadas (Figura 3). Tres de las unidades de prueba, una en un montículo y dos en las zonas planas del terreno aluvial, fueron ubicadas directamente sobre el transecto norte-sur. El propósito de este transecto era determinar la historia depositacional, estratigráfica y cultural del montículo y de la planicie aluvial, como así también determinar la relación entre estos dos elementos. También se ubicaron catorce unidades de prueba en sitios de montículos independientes, en tanto que una unidad de prueba adicional fue ubicada en la planicie aluvional. Estas unidades de prueba se distribuyeron a través de una superficie de seis kilómetros cuadrados de terreno aluvial. La mayoría de las unidades se orientaron de norte a sur; sin embargo, dos de las unidades quedaron orientadas de este a oeste.

La ubicación de las unidades de prueba se basó en la presencia y ausencia de artefactos sobre la superficie y la cresta del montículo. Las unidades se ubicaron por lo general en el centro de cada montículo, que fue determinado por medio de la medición de los ejes largo y corto de cada uno de ellos. Estas mediciones se tomaron con el método de pasos y brújula. Las dimensiones de las unidades variaron de tamaño, dependiendo de la ubicación del montículo y de sus dimensiones. Las unidades de prueba midieron 1.5 x 4 m, 1.5 x 3 m, y 1.5 x 1.5 metros. La unidad de prueba normal medía 1.5 x 3 metros. Esta dimensión presenta las siguientes ventajas: (1) un espacio adecuado para excavar, tomar muestras, interpretar elementos y tomar fotografías; y (2) incrementar la cobertura horizontal. El descubrimiento de elementos (por ejemplo, los pozos de fogatas) dió como resultado la expansión de algunas de las unidades de prueba. Ocho de las 18 unidades de prueba fueron ensanchadas. Estos ensanchamientos posibilitaron la completa descripción y muestreo de los elementos (por ejemplo, los pozos de fogatas). Los ensanches también contribuyeron al descubrimiento e identificación de otros elementos (por ejemplo, pisos) y artefactos que aparecieron en asociación con los pozos para fogatas y los pisos.

Las unidades de prueba se excavaron siguiendo los niveles estratigráficos naturales y culturales. Cada estrato fue también dividido en intervalos de 20 centímetros para permitir el máximo de control vertical. En cada capa estratigráfica y en cada nivel de 20 centímetros se describió y registró el color, la textura y la composición del suelo. Toda la tierra fue tamizada para garantizar la máxima recuperación de artefactos. Los artefactos recuperados en cada unidad de prueba y en cada uno de los niveles de 20 cm fueron recolectados y separados por distintos tipos de artefactos (por ejemplo, cerámica, obsidiana, piedra trabajada, madera, y hueso) en el campo. Los artefactos se dibujaron, se diagramaron, y se fotografiaron en situ.

Los elementos también fueron descritos, mapeados, fotografiados, y muestreados. Los pisos, los pozos de fogatas y las superficies ocupacionales se dividieron en cuadrantes. Las dimensiones de los cuadrantes dependieron de las dimensiones del elemento del cual se estaban tomando muestras. Los pisos se seccionaron en cuadrantes de 50 centímetros. En todos los cuadrantes se tomaron muestras del suelo para realizar análisis de polen, fitolitas, químicos y de flotación. De cada cuadrante se tomaron múltiples muestras, dependiendo de la profundidad y grosor de los elementos. Este método de muestreo ha sido diseñado para determinar si en los pisos puede observarse la presencia de diferentes áreas de actividad y para determinar si las actividades y/o la función de los pozos de fogatas y los pisos fueron cambiando con el tiempo. En cada una de las unidades de prueba también se tomaron muestras de cada perfil estratigráfico a fin de hacer análisis de polen, fitolitas, y flotación. Estas muestras se han complementado con una serie de muestras de suelo que fueron tomadas en cada nivel estratigráfico para analizar el tamaño de las partículas. También, y cada 10 centímetros, se extrajeron otras muestras del suelo de uno de los perfiles estratigráficos, para poder realizar análisis de litofacies y de tamaño de las partículas.

Resumen de Resultados de las Excavaciones de Prueba

Dentro de la planicie aluvial al norte de San Lorenzo (Figura 3), se establecieron un total de 18 unidades de prueba. Las excavaciones en 15 de los sitios de montículos bajos dejaron a la vista evidencia de pisos habitacionales y/o superficies ocupacionales del período Formativo Temprano y Medio, con artefactos asociados (por ejemplo, figurillas, cerámica, manos y metates) y otros elementos (por ejemplo, pozos de fogatas, restos de agujeros para postes, y posibles paredes de adobe). Las evidencias de pozos de fogatas y de pisos aparecieron en 13 de los 15 montículos excavados. Un total de 32 pisos o superficies ocupacionales y 30 pozos de fogatas quedaron al descubierto. Los pozos para fogatas variaban en tamaño (60 a 180 cm de largo, 30 a 60 cm de ancho, y 18 a 23 cm de profundidad) y forma (ovalados, con forma de riñón, y rectangulares). Los pozos de fogatas contenían arcilla quemada, tierra quemada, y artefactos (por ejemplo, piedra trabajada, figurillas, cerámica, y fragmentos de metates y manos). También se observaron variaciones en los pisos. Los pisos y/o superficies ocupacionales consistían de tierra, arcilla, y cascajo. Con el análisis cerámico preliminar fue posible fechar algunos de los pisos y los pozos para fogatas para las fases pre-San Lorenzo u Ojochi (1500-1350 a.C.) y Bajío (1350-1250 a.C.). Los pisos y pozos para fogatas también arrojaron fechas para la fase San Lorenzo (1150-900 a.C.). Asimismo, se hallaron evidencias de una ocupación más tardía (Villa Alta, 900-1100 d.C.). Más aún, dos de los montículos hoy en día están ocupados durante todo el año, mientras que otros se usan de manera estacional. Estos elementos y los artefactos asociados proporcionan evidencias que permiten sugerir que los montículos fueron sitios de ocupación permanente, tal vez, unidades domésticas que jugaron un papel importante en la obtención de recursos alimenticios de los terrenos aluviales (por ejemplo, cultígenos en la estación seca, y recursos acuáticos en la estación de lluvias) durante el período Formativo Temprano y Medio.

En conclusión, la ocupación de los montículos y las planicies aluviales se ha extendido por un período de 3500 años. La presencia de una ocupación de las fases Ojochi y Bajío sugiere que los asentamientos tempranos en San Lorenzo comenzaron dentro de las planicies aluvionales y los diques de los ríos. Además, la ocupación temprana de los terrenos aluviales sugiere que la sociedad olmeca fue el resultado de un desarrollo local (por ejemplo, Coe, 1970; Coe y Diehl, 1980a; Grove, 1981a; 1981b; 1997) y no de influencias externas (por ejemplo, Blake, 1989; Clark, 1990; 1994). Los sitios secundarios, según los define Symonds 1995, tales como El Bajío, pueden haber sido sitios de ocupación primaria durante la fase Ojochi y Bajío (1500-1250 a.C.), previo a la modificación y ocupación de la meseta de San Lorenzo. Lo que es todavía más importante, el asentamiento de El Bajío se encuentra ubicado dentro de las planicies aluviales y muy probablemente haya tenido una importante relación con los sitios de montículos. Lo que es más, las evidencias directas e indirectas sugieren que una "verdadera economía mixta de subsistencia", según aquello que se ha propuesto para la costa del Pacífico (Clark, 1991:16; 1994:239; Coe, 1987:35; Clark y Blake, 1989:389), puede haber sido practicada en San Lorenzo durante el período Formativo Temprano y Medio. Coe y Diehl (1980b:139), han postulado que "las primeras aldeas sedentarias en la zona del río Chiquito probablemente estuvieron basadas en una economía mixta de cultivos, pesca, recolección de plantas silvestres comestibles, y caza". De este modo, puede ser que la clave para entender el desarrollo social y las formas de vida de los olmecas se encuentre en los sitios de montículos que están distribuídos a lo largo y a lo ancho de las planicies aluviales que circundan San Lorenzo, en Veracruz, México.

Lista de Figuras

Figura 1.   Sitios arqueológicos olmecas en el sur de Veracruz y en el este de Tabasco, México (a partir de Grove 1997).

Figura 2.   Planicie aluvial al norte de San Lorenzo y sitios arqueológicos asociados (a partir de Cyphers 1997a, figura 5.4).

Figura 3.   Ubicación de las unidades de prueba 1 a 18 de 1998 dentro de la planicie aluvial norte de San Lorenzo, Veracruz, México. (Mapa topográfico de Coe y Diehl 1980a).

Referencias Citadas

Clark, John E.
1990 Olmecas, olmequismo, olmequización en Mesoamérica. Arqueología (segunda época) 3:49-57. Dirección de Arqueología del INAH, México.
1991 The Beginnings of Mesoamérica: Apologia for the Soconosco Early Formative. En The Formation of Complex Society in Southeastern Mesoamérica, W.R. Fowler, (hijo), editor CRC Press, Boca Raton.
1994 Antecedentes de la cultura olmeca. En Clark, J.E. (editor), Los olmecas en Mesoamérica, Citibank, México, págs. 31-41.
Clark, J.E., y M. Blake
1989 El Origen de la Civilización en Mesoamérica: Los Olmecas y Mokaya del Soconusco de Chiapas, México, En M. Carmona Macías (coordinador), El Preclásico o Formativo: Avances y Perspectivas. Museo Nacional de Antropología, INAH, México, págs. 385-403.
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1987 The Maya, Cuarta edición. Thames and Hudson, Londres.
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1980b In the Land of the Olmec. Vol. 2, The People of the River. University of Texas Press, Austin.
Cyphers Guillén, Ann
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1993 Espacios domésticos olmecas en San Lorenzo Tenochtitlán, Veracruz: temporada 1993. Manuscrito archivado en el Archivo Técnico, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México, D.F.
1997a Perspectivas Nuevas Sobre San Lorenzo. En A. Cyphers (editora) Población, Subsistencia y Medio Ambiente en San Lorenzo Tenochtitlán. UNAM, México.
Grove, David C.
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Lunagómez Reyes, Roberto
1993 Informe técnico del recorrido en superficie, San Lorenzo Tenochtitlán, Veracruz Reporte entregado al Proyecto Arqueológico Regional San Lorenzo Tenochtitlán.
1995 Patrón de Asentamiento en el Hinterland Interior de San Lorenzo Tenochtitlán Veracruz. Tesis, Universidad de Veracruz, México.
Symonds, Stacey C.
1995 Settlement Distribution and the Development of Cultural Complexity in the Lower Coatzacoalcos Drainage, Veracruz, México: An Archaeological Survey at San Lorenzo, Tenochtitlán. Tesis de Doctorado, Departamento de Antropología, Universidad Vanderbilt.

Entregado el 1 de diciembre del 1999 por:
Anthony A. Vega
Universidad de Illinois en Urbana-Champaign
agev88@yahoo.com

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