Proyecto Río Verde, 2003: Informe de las Excavaciones en Yugüe
Conservación de una flauta incisa de hueso del período Formativo de Oaxaca
Con contribuciones de: Mireya Olvera Sánchez.

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Introducción
Las excavaciones en el sitio de Yugüe, en el valle inferior del Río Verde de la costa del Pacífico oaxaqueño, México, dio como resultado el descubrimiento de una flauta de hueso incisa que data del período Formativo Terminal (100250 d.C.; Figura 1, y Figura 12, abajo). Las excavaciones en Yugüe formaron parte del Proyecto Río Verde 2003 (PRV03) un proyecto de investigación arqueológica diseñado para estudiar la centralización política y la organización social durante el período Formativo Terminal. Un cementerio comunitario que contenía los restos de al menos 33 individuos fue descubierto cerca del edificio público más grande del sitio. La flauta era una ofrenda ritual que estaba enterrada en el cementerio, con un varón subadulto.

Al momento de su descubrimiento, la flauta evidenciaba un muy mal estado de preservación. Enterrada en un montículo de tierra y situada cerca de la superficie del terreno moderno, había estado sujeta a casi 2000 años de perturbaciones culturales y naturales. Dada su obvia importancia como ejemplo de la iconografía temprara, así como su medio poco común, el objeto fue rápidamente retirado del terreno y llevado al laboratorio de conservación de Mireya Olvera. La Sra. Olvera comenzó con un trabajo de consolidación y restauración que habría de durar un año, hasta que el objeto quedó estabilizado, reconstruido y restaurado.
Contexto Arqueológico
Como muchos sitios en la región del Verde inferior, Yugüe constaba de una única plataforma de tierra que sostenía arquitectura doméstica y pública. El montículo de Yugüe tiene aproximadamente 300 m de largo por 150 m de ancho y se eleva 10 m por sobre la planicie aluvional (Figura 13). Probablemente construida en etapas, la construcción completa de 10 m ya estaba en su lugar para el 150 a.C. El sitio estuvo continuamente ocupado desde la fase Minizundo del período Formativo Tardío (400150 a.C.), hasta la fase Chacahua del período Formativo Terminal Tardío (100250 d.C.). Fue reocupado durante la fase Yucudzaa del período Posclásico Tardío (11001522 d.C.), y luego, nuevamente en el siglo veinte (Cuadro 1).
Como parte del PRV03, las excavaciones arqueológicas fueron emprendidas en Yugüe bajo la dirección de Sarah Barber. Como parte de la investigación del año 2003 se hicieron exposiciones horizontales de dos de las tres subestructuras que se asientan sobre la parte superior de la plataforma de Yugüe (Figura 2). Las excavaciones en la Subestructura 1 fueron originalmente pensadas como rápidas operaciones de salvataje, dada la marcada perturbación moderna en dicha parte del sitio. De manera sorprendente, algunos contextos precolombinos de gran importancia lograron sobrevivir.
La flauta de hueso incisa se descubrió en un cementerio del período Formativo Terminal ubicado en el lado nororiental de la Subestructura 1 (véase Figura 2). La Subestructura 1 fue usada a lo largo del período Formativo Terminal como lugar de entierro de la comunidad: durante el PRV03, se encontraron otros cinco entierros en la Subestructura 1, y los residentes actuales del pueblo describieron varias otras áreas de la Subestructura en las que aparecieron restos humanos durante los proyectos de construcción modernos. Por lo tanto, el cementerio excavado durante PRV03 quedó como un pequeño ejemplo de un gran espacio público que durante varios cientos de años se utilizó para entierros humanos.

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El cementerio incluía huesos de al menos 33 individuos en un área de aproximadamente 6 m2 (Figura 14, arriba). La mayoría de los entierros eran primarios, y los individuos estaban ubicados en posición extendida sobre sus lados derechos o izquierdos. Es posible que algunos de los enterramientos fueran secundarios, aunque no hay evidencias suficientes por el momento para identificar dichos entierros con certeza. Casi todos los entierros están alineados en un azimut este-oeste que refleja el eje del sitio como un todo, o están puestos de manera perpendicular a dicho azimut (esto es, en dirección norte-sur). Las edades abarcaron desde los neonatos e infantes, hasta los adultos ancianos. Debido a la naturaleza fragmentaria de la mayoría de los individuos enterrados y al mal estado de preservación de los huesos, en la mayoría de los enterramientos no fue posible determinar el sexo. Hay presentes tanto varones como mujeres.
El hueso inciso fue enterrado con un varón subadulto (de 14 a 15 años de edad; Arion Mayes, comunicación personal 2003). Éste fue ubicado en posición extendida, orientado en un azimut este-oeste, y mirando hacia el sur. La flauta fue puesta en su mano izquierda, y descansaba contra su antebrazo izquierdo. En su cuello había un disco de yeso y piedra, probablemente un espejo. Varias vasijas de cerámica se hallaron alrededor y cerca de sus extremidades inferiores, pero la densidad de los entierros sobre sus piernas no permite saber con certeza si estos artículos formaban parte del mismo enterramiento.

Estado de preservación
En el terreno, fue claro para los excavadores que la flauta de Yugüe fue un hallazgo de particular importancia, y que ésta se encontraba en un lamentable estado de preservación. Por tal motivo, la excavación de esta pieza fue interrumpida después de que el 25% aproximadamente de su área de superficie quedara despejada. Entonces fue levantada dentro de un único bloque de barro para proteger el objeto, y para mantenerlo unido (Figura 15, arriba). Durante su traslado desde el terreno hasta el laboratorio de conservación, el objeto fue envuelto en papel tisú y láminas de aluminio, y colocado sobre arena en una caja de plástico.
Cuando la flauta llegó al laboratorio de conservación de Mireya Olvera, la tierra de alrededor se había secado y endurecido. El alto contenido de arcilla presente en el relleno de Yugüe creó una matriz muy compacta que sirvió para sostener muy bien los fragmentos de hueso. Aproximadamente un 25% del objeto estaba a la vista, el 65% estaba tapado por la tierra, y el 10% se había desintegrado como consecuencia de procesos naturales (según pudo verse cuando se retiró la matriz que lo cubría).
La estructura general del objeto era muy frágil. Se observó la presencia de sales sobre la superficie de la sección posterior, al igual que manchas creadas por la acción de las raíces. Debido a la compactación y a la presión, la flauta se había deformado. Había numerosas fracturas longitudinales que habían plegado o roto el objeto por completo. El deterioro más serio había sido causado por dos fracturas transversales principales, que dejaron el artefacto dividido en tres secciones. Dentro de cada sección, numerosas rajaduras habían hecho que se desprendieran fragmentos pequeños. Como resultado, el artefacto se había roto en más de 50 fragmentos.
Trabajos de restauración
Se tomaron diversas medidas para consolidar, reconstruir, y restaurar el artefacto. La acción más inmediata consistió en fortalecer el objeto y retirarlo de la matriz que lo envolvía. Por medio de un gotero y un pincel se aplicó una mezcla al 5 por ciento de Paraloid B-72 sobre las partes visibles del hueso. La aplicación del Paraloid ablandó lo suficiente la matriz que lo envolvía como para poder separarla del artefacto. Cuando toda la tierra quedó desprendida, cada uno de los fragmentos de hueso fueron inmersos en Paraloid, de modo que el exterior, el interior, y los poros, quedaran impregnados con el consolidante. La matriz completa se pasó por un tamiz; todos los fragmentos de hueso presentes dentro de la matriz también fueron removidos y consolidados.
Una vez que todos los fragmentos del objeto fueron removidos del bloque de tierra, y consolidados, se emprendió una limpieza preliminar. Usando solventes, el consolidante fue ligeramente diluído y todos los fragmentos de tierra adheridos se retiraron de la superficie del hueso. Este proceso también permitió la remoción de las incrustaciones de sales.
La flauta se reconstruyó utilizando Mowilith en calidad de adhesivo, y un soporte interno de madera. Si bien buena parte del artefacto era autoportante, una sección de la caña estaba demasiado débil como para mantener su integridad estructural. Para reforzar este sección de la flauta, se construyó un soporte interior de madera de balsa. Debido a su flexibilidad y ligereza, la madera de balsa resultaba ideal para crear una estructura que se acomodara a la compleja topografía interior de la caña del hueso.
Las sales constituyeron un problema especial para la conservación de la flauta. Las sales cristalizadas que habían llegado a la superficie del objeto se retiraron usando un escalpelo y una aguja para disecar. En casos aislados, fue necesario remover las sales usando ácidos diluídos. Después, el ácido se neutralizaba por medio del uso de agua destilada.
El tratamiento final de la flauta tenía por objeto prepararla para que quedara almacenada durante un período prolongado y para su posible exhibición en museos. Las áreas con decoloraciones fueron tratadas con un barniz con tinte a fin de unificar el color de la pieza como un todo. A la totalidad de la parte exterior del objeto se le agregó una capa final protectora de Paraloid B-72.
Descripción del artefacto
La flauta de Yugüe es particularmente un buen ejemplo del antiguo arte mesoamericano. Es el único artefacto conocido de su clase de todo el período Formativo Terminal de Mesoamérica. También podría ser la única flauta de hueso completa de Mesoamérica, anterior al período Posclásico. 1 Además, en su carácter de artefacto de hueso inciso, la flauta de Yugüe es uno de los muy pocos objetos de ese tipo del Formativo Terminal mesoamericano. Los más conocidos, un par de huesos incisos de Chiapa de Corzo (Dixon 1958), son de un estilo muy diferente. Los huesos de Chiapa de Corzo eran fémures humanos, encontrados también como parte de ofrendas mortuorias.

La flauta de Yugüe fue tallada en un fémur de ciervo. Seguramente el aire entraba al instrumento por el extremo distal del fémur, y salía a través de una abertura creada en el extremo proximal. Probablemente tenía insertada una boquilla perecedera en la gran abertura circular, en el extremo distal del hueso (Figura 16, arriba).

Todavía no se ha completado una interpretación de la compleja iconografía de la flauta de Yugüe, si bien en este momento estamos en condiciones de hacer algunas observaciones generales (Barber et al., en preparación). El objeto porta la imagen de una figura esquelética de perfil (Figura 17, arriba; Javier Urcid, comunicación personal 2004). La cabeza de la figura está en la parte inferior de la flauta, mirando hacia el extremo del cual emergían los sonidos. La figura está vestida con un taparrabo adornado con un cinturón, o con un ornamento que muestra el símbolo de una cruz (Figura 18, abajo). De la boca y nariz de la figura sale una voluta que apunta al extremo proximal del hueso y que probablemente representara la música que emanaba de la flauta (véase Figura 17, arriba).

Conclusiones
La flauta de Yugüe aportará considerables ideas sobre diversos aspectos de las creencias y prácticas precolombinas del valle inferior del Río Verde. La iconografía del objeto muestra a un ser sobrenatural relacionado con la música, la muerte, y tal vez con los antepasados. Como instrumento musical, la flauta de Yugüe es un hallazgo poco común para un período de tiempo tan temprano. Ofrece información sobre la música precolombina un tema que no está bien comprendido, particularmente para el período Formativo. Por último, la flauta de Yugüe es un objeto de entierro puesto en tierra con un individuo joven, y en un sitio pequeño. Su contexto apunta hacia el carácter complejo de las relaciones sociales entre élites, sus comunidades locales, y la entidad política regional del Formativo Terminal en la región inferior del Verde.
Agradecimientos
Los fondos para la conservación de la flauta de Yugüe fueron obtenidos gracias al generoso aporte de la Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos, Inc. (FAMSI), y de Dumbarton Oaks, de la Universidad de Harvard. El Consejo Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México otorgaron los permisos para este proyecto. También estamos muy en deuda con el personal del Centro INAH-Oaxaca, y entre ellos con el Antropólogo Eduardo López Calzada, el Dr. Marcus Winter, el Dr. Robert Markens, la Arqueóloga Cira Martínez López, y la Arqueóloga Victoria Arriola. El personal de Monte Albán también fue de gran ayuda: la Dra. Nelly Robles-García, el Lic. Miguel Ángel Cruz, y el Lic. Aciel Sánchez Flores. Agradecemos también la ayuda del Dr. Arthur Joyce, del Dr. Payson Sheets, y del Lic. José Luis Tenorio.
Nota Final
- En Mesoamérica se encontraron algunos fragmentos de flautas de hueso, especialmente de contextos del período Clásico. También se encontró un fragmento de una segunda flauta de hueso del período Formativo Terminal en un contexto de basural, en Yugüe.
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