Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Charles Golden
 

Proyecto Arqueológico La Pasadita
Traducido del Inglés por Alex Lomónaco
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Figura 9: Refugio de protección construido sobre el muro sur del cuarto central, Estructura 1, La Pasadita.

Año de Investigación:  1998
Cultura:  Maya
Cronología:  Clásico Tardío
Ubicación:  Cuenca del Usumacinta, Guatemala
Sitio:  La Pasadita

Tabla de Contenidos

Introducción
Historia Política
Resultados del Reconocimiento
Conclusiones
Agradecimientos
Lista de Figuras
Referencias Citadas

Introducción

El 15 de marzo de 1998, un reducido grupo formado por Charles Golden (Universidad de Pennsylvania), Tomás Barrientos (Universidad Vanderbilt), Zachary Hruby (Universidad de California en Riverside), René Muñoz (Universidad de Arizona) y el equipo de trabajadores de Dolores, Petén, llevaron a cabo el primer reconocimiento arqueológico en casi 30 años en el sitio de La Pasadita. La Pasadita es un centro del Clásico Maya ubicado cerca de la antigua frontera entre las ciudades-estado de Yaxchilán y Piedras Negras. Hoy en día el sitio está completamente cubierto por la vegetación y sólo se puede acceder a él a pie o a caballo. La Pasadita es conocido fundamentalmente por dos dinteles labrados que se exhiben en museos y colecciones privadas fuera de Guatemala, junto con dos fragmentos de murales polícromos que recuperó Ian Graham en 1971. Los datos epigráficos disponibles indican que La Pasadita estuvo gobernada durante la segunda mitad del siglo ocho d.C. por un individuo llamado Tilo:m, que ostentaba el título de sajal y era leal al k’uhul ajaw o "sagrado señor" de Yaxchilán. Está claro que los individuos que tenían el título de sajal eran miembros de una nobleza que no formaba parte de la realeza (Houston, 1993:128-129; Stuart, s/f). Sin embargo, no es mucho lo que sabemos acerca del papel sociopolítico que jugaron los sajales y menos aún de qué manera dicho papel puede verse reflejado en los artefactos, la arquitectura y los patrones de asentamiento de los sitios que éstos controlaban. La comprensión de las élites secundarias, como las de los sajales, es importante para que nuestro entendimiento llegue más allá de la simple organización interna de las ciudades-estado mayas. Entender de qué manera se organizaban los sitios gobernados por sajales para que funcionaran dentro del cuerpo más amplio al que estaban subordinados, habría de aumentar notablemente nuestra comprensión acerca de cómo las ciudades-estado del Maya Clásico interactuaban uns con otras, especialmente a lo largo de sus fronteras. De este modo, este proyecto buscó abordar tres temas interrelacionados: (1) cuál era el papel sociopolítico que jugaba un sajal, (2) de qué manera los sitios gobernados por sajales se integraban a ciudades-estado más grandes, y (3) cómo interactuaron las ciudades-estado del Clásico Maya a lo largo de sus fronteras. Operando bajo los auspicios del Proyecto Arqueológico Piedras Negras, dirigido por el Lic. Héctor Escobedo y el Dr. Stephen Houston, el Subproyecto Arqueológico La Pasadita se pensó como un programa de tres años de investigación arqueológica dedicada a intentar comprender el papel social que cumplía un sajal en las ciudades-estado mayas del Clásico Tardío.

El Clásico Tardío (600-800 d.C.) fue un período de flujo político en todo el ámbito de las tierras bajas mayas, durante el cual los centros subsidiarios y las élites secundarias comenzaron a erigir monumentos glíficos por primera vez (Fash, 1989; Fash y Stuart, 1991; Villela, 1993). Sin embargo, fue únicamente en las tierras bajas mayas occidentales, especialmente en la Cuenca del Usumacinta, donde esta nueva situación sociopolítica se expresó epigráficamente con el advenimiento de un nuevo título de nobleza: el de sajal (Houston, 1993:129; Stuart, s/f). En ningún otro lugar de los reinos mayas esta relación entre gobernante y nobleza súbdita está tan literal y explícitamente mostrada para los arqueólogos. Esta peculiaridad de la región del Usumacinta hace que el estudio de la organización sociopolítica del Clásico Maya en esta área resulta particularmente fascinante. Que esta relación ajaw/sajal pudiera definirse desde un punto de vista material al igual que epigráfico, fue el propósito que dio impulso a nuestra expedición.

La cuestión de la integración del sajal y de los centros gobernados por sajales en la más amplia estructura sociopolítica a la que servían, tiene que ver con varios temas más amplios. En el caso de La Pasadita, llama la atención la definición de fronteras entre los estados del Clásico Maya. La Pasadita estaba subordinado a Yaxchilán, y sin embargo está ubicado al otro lado del río Usumacinta, y 17 km al norte (Figura 1). A la inversa, aproximadamente 20 km al norte de La Pasadita, en el lado mexicano de la frontera moderna, se encuentra el sitio de El Cayo, en Chiapas, un sitio gobernado por sajales y que era aliado de Piedras Negras. En algún lugar en este espacio entre estos dos centros secundarios se hallaba la antigua frontera entre las ciudades-estado de Piedras Negras y Yaxchilán.

Las evidencias epigráficas sugieren que esta frontera no era pacífica. El Dintel 12 de Piedras Negras muestra un ajaw cautivo de Yaxchilán, en tanto que la Estela 8 muestra un sajal cautivo también de Yaxchilán. Inclusive, hay evidencias de que el último gobernante conocido de Piedras Negras fue capturado como resultado de un conflicto con Yaxchilán. Las investigaciones arqueológicas en La Pasadita y sus alrededores, por lo tanto, ofrecían la oportunidad de entender el sitio en tanto construcción física, y también como una entidad sociopolítica, involucrada en el mantenimiento de la frontera.


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Entregado el 1 de enero del 1999 por:

Department of Anthropology, Brandeis University

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